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Atzo Atzokoa

Titulos:   Relación histórica de las operaciones militares del cuerpo de guipuzcoanos realistas acaudillados por el presbítero coronel D. Francisco María de Gorostidi desde su formación en defensa de su religión y de su Rey hasta la suspirada libertad de...
Materias:  Espa¦a - Historia militar - 1822 - 1823
Editores:  Imprenta de Ignacio Ramón Baroja, San Sebastián, 1824
 
Localizacion: FONDO DE RESERVA
Sign.Topografica: C-78 F-13
Situacion: No prestable

Digitalización: Bulego Birtuala para la colección electrónica de la Biblioteca de KOLDO MITXELENA Kulturunea (2002-02-08)
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RELACION HISTORICA

DE LAS OPERACIONES MILITARES

DEL CUERPO DE GUIPUZCOANOS REALISTAS

ACAUDILLADOS POR EL PRESBITERO CORONEL

D. FRANCISCO MARIA DE GOROSTIDI

DESDE SU FORMACION EN DEFENSA DE SU RELIGION

Y DE SU REY HASTA LA SUSPIRADA LIBERTAD

DE S. M. Y SU REAL FAMILIA.

ESCRITA

Por una comision de Oficiales del primer Batallon

de Guipuzcoa quienes la dedican á la misma

M. N. y M. L. Provincia
 
 

CON LICENCIA

EN SAN SEBASTIAN

En la imprenta de IGNACIO RAMON BAROJA

Año de 1824.
 
 
 
 

M. N. Y M. L.

PROVINCIA DE GUIPUZCOA

La constante proteccion que V. s. ha tenido la bondad de dispensar á este Cuerpo, y las muestras de benevolencia con que lo ha honrado, nos animan á ofrecer á V. S. como un don que puede serle agradable, la Relacion Histórica de este cuerpo de realistas naturales suyos acaudillados por el presbítero coronel D. Francisco Maria de Gorostidi. Movionos á escribir esta relacion el deseo, que conocimos en muchos de saber los hechos notables de este cuerpo desde su formacion hasta la deseada libertad de S. M. y su Real familia á fin de evitar la ignorancia, que hay de las hazañas de estos hijos de V. S.; cosa que es sensible á todo verdadero guipuzcoano interesado sobre manera, en que sean públicos, y notorios los hechos señalados de sus hermanos, de lo que resulta tambien un nuevo timbre à las antiguas y numerosas glorias de V. S. en servicio de la Monarquía Española.

En toda esta relacion se ha tenido gran cuenta con la verdad que es la primera ley de la historia, y las fechas de las acciones, y de las marchas están puestas con mucho cuidado y puntualidad; mas todo está ceñido à las operaciones de los guipuzcoanos, indicando solamente en lo que tiene relacion á estos, las de aquellos realistas en cuya union hayan obrado algunas veces. La pérdida que en los diferentes encuentros resultó á los guipuzcoanos está puesta con toda exactitud, y la de los contrarios segun los informes mas verídicos, que acabados los combates se procuraban adquirir, no con poco esmero en las cercanías del campo de batalla.

Nos hemos ceñido á relatar los hechos sencillamente tales como sucedieron, dejando que otros formen las reflexiones oportunas sobre la naturaleza de unos hechos que tal vez serán difíciles de creerse para quien no los haya presenciado, atendida la disposicion natural, y política del Pais, que ha sido el teatro de estas operaciones.

Hemos procurado huir de empapar la pluma en hiel, ni acriminar con inútiles invectivas á los que la revolucion cegó con sus seducciones ó quizá arrastró en su torrente, pues que el amor de la Religion y del Rey está muy distnate del odios título de insultar á los afligidos: al contrario hemos procurado desprendernos en este escrito de todo espíritu de animosidad, procurando mantener siempre en esta relacion la imparcialidad y la calma de pasiones propia de un historiador, persuadidos de que semejante proceder en individuos del partido vencedor, no puede atribuirse, sino á una noble y generosa moderacion con que por su parte saben hacer uso de la victoria.

Tal es el plan sobre el cual los Oficiales de la comision han formado esta Relacion Histórica, y tendrán la mayor satisfaccion, si haciéndose digna de la aprobacion de V.S., merece que la reciba bajo su maternal amparo.

Por la clase de Capitanes

Joaquin de Arrillaga.

Por la clase de Tenientes

Manuel María Autiz.

Por la clase de Subtenientes

Antonio José de Alzuru.
 
 

Primeros Realistas de Guipuzcoa. Se desgracia el primer plan. Sucede lo mismo con el segundo combinado con el de Salvatierra.

Desde principios de 1821 se empezó á obrar en Guipuzcoa contra el sistema constitucional. D. Juan Ignacio Aizquibel, teniente capitan retirado natural de Villarreal de Guipuzcoa; intentó levantar una partida en esta Provincia y la de Alava; en cuyo pueblo de Manurga formó su plan; pero la noche del 24 de Febrero de dicho año fué preso en Marulanda con algunos otros compañeros, desvaratándose de esta manera su plan; mas no por eso se sosegaron los ánimos; y á poco tiempo en 19 de Abril del mismo año se verificó en Salvatierra un levantamiento numeroso de grandes ramificaciones, con el cual estaba combinado el de esta Provincia; y asi miéntras las tropas constitucionales acudían por todas partes á sofocar este alzamiento, levantaron el estandarte de fidelidad muchos jóvenes de varios Pueblos de Guipuzcoa; pero viéndose aislados por la total derrota de los primeros, se vieron precisados á renunciar por entónces tan desigual lucha, despues de haber andado errantes y perseguidos varios dias; pero no obstante continuaron sin interrupcion en formar nuevos planes.

Se continúa otro plan: Mayo 1822. Se pone á su cabeza el presbítero Gorostidi.

Desde muy á los principios D. Francisco José de Ezeiza y Pagadi presbítero beneficiado de San Pedro de Beizama y D. Francisco Ignacio Gorostegui cirujano titular del mismo pueblo sintiéndose animados de un espíritu de grande entusiasmo, habían tenido reprimido su zelo por la Religion y el Rey, viendo la imposibilidad de poder obrar con buen suceso contra el sistema constitucional, como se había visto por una esperiencia desgraciada en los levantamientos de Manurga y Salvatierra que fueron deshechos en su propio origen, mas desde principios de Mayo de 1822 conocieron que se acercaba ya el tiempo de poderse sostener un levantamiento en Guipuzcoa; y al efecto conferenciaron entre sí varias veces sobre el espíritu público de la España en general y de Guipuzcoa en particular; y les pareció que se encontrarían en esta Provincia muchos jóvenes generosos que arrostrando por todos los peligros, abrazarían el partido del Altar y del Trono, si á la cabeza de esta empresa se ponía un sujeto que la supiese llevar á cabo; y á este fin nadie les pareció mas idoneo, por todas sus circunstancias que D. Francisco María de Gorostidi, hijo de la casa noble solar de Igaran sita en la villa de Alvistur, primo del mismo Ezeiza y á la sazon presbítero beneficiado de Anoeta.

Su carácter y calidades.

A la verdad era muy difícil hallar otro sujeto mas adecuado para tan difícil empresa; dotado de una suma robustez, era sobrio y frugal al mismo tiempo, capaz de soportar las mayores fatigas; su trato franco é igual con todos le conciliaban mucha popularidad en toda la comarca; había servido en toda la guerra de la independencia desde el principio hasta el fin en la division de Navarra y en la seccion Guipuzcoana; y había adquirido un conocimiento práctico de la topografía de las tres provincias bascongadas y la Navarra. Un valor indómito y sosegado en medio de los mayores riesgos, una imaginacion fecunda en recursos, un ingenio que parecía cobrar nueva fuerza á cada reves, el talento de sojuzgar los corazones y conservar su ascendiente sobre ellos aun en las circunstancias mas delicadas y tristes eran propiedades que sobresalían en Gorostidi.

Conferencia de Berondiaga:

En este sugeto tan adecuado pusieron la mira Ezeiza y Gorostegui, y á presencia de D. Juan José de Iriarte (capitan actualmente) le manifestaron sus idéas en el punto de Berondiaga, á donde le habían citado para una conferencia. Enterado Gorostidi del plan que le manifestaron, les dijo que hacía muchos dias que revolvía en su imaginacion el mismo proyecto; y así conformándose todos en un mismo parecer determinaron tomar las medidas oporturnas para realizarlo y principiar la insurreccion con buen suceso. Desde entónces estos tres beneméritos sugetos empezaron á tantear, con la precaucion y reserva necesarias; los ánimos e idéas de algunas personas que les parecieron adecuadas, y halláron con mucha satisfaccion suya, que en Guipuzcoa la aversion contra el sistema constitucional estaba generalizada, y muy comprimida en muchos; y que era llegado el tiempo de manifestarla en público, y de poderse organizar y sostener una partida realista en esta Provincia contra todos los partidarios de la constitucion pues en los maores apuros los campos de Navarra ofrecían un buen refugio.

Abrazan muchos este plan.

Con tan felices auspicios se formó un plan de insurreccion, grandioso á la verdad, pero que se desgració en su mayor parte, como ha solido suceder con frecuencia, cuando es preciso confiar el secreto á muchos. Mas de 400 jóvenes guipuzcoanos se ofrecieron con el mayor entusiasmo á salir á campo, bajo la direccion del presbítero Gorostidi en defensa de la Religion, del Rey y de los fueros de esta Provincia; y no en pocos pueblos se ofrecieron á coadyubar á este plan, y engrosar el número de realistas, luego que apareciese algun cuerpo considerable de ellos. Con estos datos se amplió aun mas el plan, y se concertó el modo de arrestar el mismo dia del levantamiento al Gefe político y demas empleados del gobierno constitucional, y conducirlos á un monte con seguridad, pero sin vejar sus personas; siendo el fin de esta operación el dejar sin guia ni direccion al gobierno constitucional en esta Provincia por algunos dias, para que aprovechándonos de la confusion que sería natural, causase su falta en los enemigos, se pudiese ejecutar nuestro plan en todas sus partes con toda celeridad y sin estorbo; el arresto del Gefe político y demas era de muy fácil egecucion, puesto que todas las tardes solían pasearse juntos, á bastante distancia de Tolosa sin ningun recelo.

El enemigo descubre parte de él.

Pero uno de los principales agentes de la egecucion de este arresto, que al principio se había manifestado muy celoso, ó atemorizado de la grandeza del proyecto, ó disimulando su deprabada intencion, reveló al Gefe político, cuanto sabía; bien que ignoraba aun los gefes principales de este levantamiento. Desde entónces las autoridades constitucionales de Guipuzcoa, tomaron de antemano muchas medidas dirigidas á cortar los efectos de una insurreccion de cuyo plan estaban instruidas en parte.

Se dispone un manifiesto.

Entre tanto los tres promovedores, Gorostidi, Ezeiza, y Gorostegui trabajaban en perfeccionar su obra y suponiendo que todo saldría con la misma felicidad que hasta entónces dispusieron un manifiesto para circularlo el dia del levantamiento, esponiendo las razones que tenían para armarse: se alegaban en él tres motivos. 1.º Defender la Religion católica amenazada de una destruccion próxima. 2.º Conseguir la plena libertad del Rey en el egercicio de su Soberania. 3º Conservar los fueros y privilegios de esta Provincia: y se convidaba á todos los generosos Guipuzcoanos á unir sus esfuerzos en tan noble causa. Al propio tiempo dispusieron un parte para el general Eguia, residente á la sazon en Bayona, manifestándole su resolucion, y pidiendo á S. E. su aprobacion y direccion suprema en sus operaciones ulteriores.

Un incidente atrasa el levantamiento. El presbítero Zulaica precipita su salida.

Todo se iba á poner en egecucion, cuando se retrasó su pronunciamiento por un incidente que no se había previsto: llegaron á saber que en la villa de Azpeitia se intentaba formar otra partida por el presbítero Zulaica y el teniente coronel retirado D. Gerónimo Aguirre, y se creyó muy del caso el ponerse en relacion con ellos y areglar de comun acuerdo el mando y direccion de todos. A este fin se tuvo una conferencia en el caserío de Urzelaieta, en que Gorostidi pidió la espera de diez dias para presentarse en persona al general Eguía y proporcionarse armas y municiones; pero antes que esto pudiese verificarse precipitó Zulaica su salida no pudiendo ya tener en oculto su proyecto: y así la noche del 16 al 17 de Junio de 1822 puesto á la cabeza de unos 60 jóvenes del mismo pueblo y otros de la comarca hzo su alzamiento en la villa de Azpeitia, y al amanecer del 17 se dirigió por Cestona á Iciar. Gorostidi por su parte sin calcular en esta repentina salida de Zulaica había dispuesto que todos los jóvenes inscriptos en esta empresa que pasaban de 400 se reuniesen el19 en el punto de Murumendi jurisdiccion de Beizama: este mismo dia y al propio tiempo se habia de verificar la prision del Gefe político, y se había de poner en egecucion el resto del plan según queda dicho: y aunque tanto él, como sus compañeros no recelaban en los mas mínimo, que las autoridades constitucionales fueran sabedoras del negocio que traian entre manos, sin embargo por una precaucion natural pernoctaban fuera de sus casas, hacía y aalgunas noches, y aun de dia estaban con bastante vigilancia.

El enemigo toma medidas activas para sofocar el levantamiento. Triste situacion de Gorostidi.

El Gefe político de Guipuzoca no tardó un momento en saber el levantamiento de Zulaica, y así puso en movimiento con estraordinaria celeridad las muchas fuerzas que tenía á su disposicion y las medidas que de antemano tenía tomadas para este caso, bien que, á lo que se vió, Zulaica llamó su primera atencion; ó por que fuese el primero que se manifestó descubiertamente ó por que creió que el plan de Gorostidi y sus compañeros estaba subordinado al de Zulaica siendo así que era muy diversos; pero de todos modos logró trastonarlo.

La misma noche del 17 de Junio se pusieron en movimiento tres colunas constitucionales: dos de ellas que salieron de San Sebastian y Tolosa, se dirigieron por diferentes puntos sobre Azpeitia; la tercera que se reunió en Villafranca marchó la misma noche por sitios y caminos desusados sobre Beizama y Alvistur, donde rodearon las casas de Gorostidi, Ezeiza y Gorostegui, que hacía poco las habían abnadonado, y no tardaron los tres en reunirse á la mañana siguiente en el punto de Murumendi, y sin desanimarse avisaron á los mas cercanos alistado que concurriesen allí: pero era tal la consternacion que se había difundido entre la gente, ya con el movimiento de las tropas enemigas, ya con las proclamas y órdenes que con una rapidez increible circuló la autoridad constitucional en esta Provincia, que solo seis individuos de entre tantos, como había alistados, tubieron la intrepidez de concurrir á dicho sitio de Murumendi. De esta manera cuando se creyó principiar la insurreccion con 400 ó 500 hombres se vieron solos y aislados nueve individuos perseguidos y acosados por todas partes como las fieras en los Montes, sin guarida, sin recursos y sin relacion alguna con ninguno. A la verdad esta situacion era muy triste; pero no por eso se abatió el ánimo de Gorostidi que se mantenía con una tranquilidad increible atento á conservar su pequeña tropa, animándola á no decaer de espíritu y al propio tiempo haber si podía engrosarla.

Operaciones de Zulaica. Abandona su empresa.

Zulaica por su parte la mañana del 18 de Junio se había dirigido desde Iciar ácia Vizcaya queriendo tomar de paso algun armamento, que había en Deva; y al bajar á este fin al camino Real tropezó casualmente con un comboy de armas, que desde Plasencia iba á este puerto con escolta de algunos soldados, quienes al avistar á Zulaica empezaron á hacer fuego á su gente, que nueva aun, y no bien armada, se dispersó con poca resistencia; y así retrocedió hácia Cestona á donde á poco rato llegó la coluna enemiga que había salido de San Sebastian en su persecucion; y desde entónces le fue persiguiendo esta dos dias de continuo por los montes de Etumeta, Urrestilla y otras partes en términos que Zulaica perdidas todas las esperanzas de poderse sostener por mas tiempo con su partida, se embarcó en Zumaya para Francia con algunos quince de sus compañeros habiéndose los restantes ó bien acogido al indulto que el enemigo ofrecía con profusion, ó bien agregádose á Gorostidi.

Gorostidi va reuniendo gente y combate en Anzosil. Ataca en Descarga á un correo escoltado. Cerca de Malcorra es atacado. Tiene otros ataques en Erraztibaso é inmediaciones de Régil. Escaramuza cerca de Elosua. En Segura.

En este intermedio no estaba ocioso este. Se le iban agregando algunos de los alistados mas esforzados; y ya el 20 tenía hasta 18 compañeros: con ellos se batió este dia en el punto de Anzosil del lugar de Urrestilla contra un coluna enemiga de mas de 100 hombres al mando del capitan Llorente de Valencey; y despues de un buen tiroteo falto de municiones se retiró sin pérdida alguna con toda su gente al monte de Murumendi en cuya fragosidad pasó aquella noche. Al dia siguiente pasó rápidamente con su pequeña tropa al monte de Descarga y con la idéa de llamar la atencion del enemigo atacó entre Villarreal y Anzuola con su pequeña tropa un corréo; cuya escolta opuso una resistencia vigorosa, y como Gorostidi tenía muy poca municion, tuvo que desistir de este empeño; pero al dia inmediato el mismo Llorente los alcanzó con parte de su gente cerca de Malcorra donde tenía ya 28 hombres, y con ellos le hizo un fuego tan sostenido, que Llorente se vió obligado á retirarse á Azpeitia con la pérdida de dos muertos y cinco heridos. El 24 del mismo mes, fué atacada nuestra partida otra vez en el barrio de Erraztibaso de Urrestilla, y en las inmediaciones de Régil por cuatro columnas enemigas que se proponían envolverla; pero Gorostidi frustró con sus maniobras las intenciones del enemigo y consumidas las pocas municiones que quedaban, hizo una retirada ordenada con toda su gente al barrio de Otós jurisdiccion de Beasain, en cuyas inmediaciones permaneció tres dias sin ser inquietado ni molestado por ninguno; pero descubierto al cabo de este tiempo fué perseguido vivamente por varias colunas enemigas, cuyo encuentro supo evadir Gorostidi por medio de marchas estraordinarias; sin embargo el 28 de Junio tuvo que tirotearse un rato con la coluna de Llorente, y con otra de la guarnicion de Vergara, en los montes de la parroquia de Elosua á la falda que mira á Azcoitia y pasó sin pérdida alguna á la villa de Oñate, donde no pudo reposar ni un momento, por que á poco rato sobrevinieron otras dos colunas enemigas, y para evitar su encuentro no halló Gorostidi otro medio que retirarse á los montes de Cegama, en cuya espesura vivió escondido algunos dias, manteniendo á los 34 hombres que entónces tenía con un poco de mal maiz que con suma dificultad pudo agenciarse; ni nuestra gente se atrevía á hacer fogatas de leña para no ser descubiertos del enemigo, de dia por el humo y de noche por la llama: pero era una cosa singular que nadie entre tantos se quejaba ni de la estraordinaria fatiga, ni del mal alimento, ni del poco descanso y otras incomodidades que hasta entónces había; ántes bien todos conformes con su suerte se animaban unos á otros á llevar con paciencia y resignacion estas fatigas.

Se apodera de varias armas en Ataun y Abalcisqueta.

La permanencia en los montes de Cegama, nos fué muy útil; el enemigo perdido de rastro que hasta entónces continuamente había tenido, se retiró á sus acantonamientos y guarniciones, y nos dió lugar á que descansásemos con sosiego, aunque á la inclemencia. El Comandante se aprovechó de esta quietud para procurarse á viva fuerza algunas armas y municiones, de que había suma falta, y al efecto la noche del 2 de Julio destacó una partida de 16 hombres que con gran sigilo se presentaron en los pueblos de Ataun y Abalcisqueta, donde se apoderaron de 26 fusiles y municiones, cuya adquisicion nos fué muy importante en aquellas circunstancias.

El enemigo supo muy pronto este acontecimiento y puso al instante en movimiento varias colunas, que marcharon en nuestra busca con gran diligencia: nuestro destacamento de los 16 hombres fué alcanzado por una de estas colunas en las cercanías de Ataun y Abalcisqueta, pero supieron manejarse tan bien que salvaron todo el armamento y municiones, retirándose al alto de Aralar, donde nos reunimos todos.

Peligro en que se halla en Aralar. Pelea en Picoeta. Escaramuza en Olazagoitia. Entra en Oñate, Julio 17. En Segura

Al dia siguiente nos vimos rodeados en este monte por una coluna numerosa al mando del coronel Jauregui que noticioso de nuestra situacion y de la del terreno, nos cerró de antemano con tropas enemigas, la salida de una estrecha garganta formada por dos montes escarpados por donde necesariamente debiamos pasar; y nuestra posicion entónces era tan sumamente peligrosa que ya nos contaban por cogidos nuestros enemigos; pero la divina providencia nos deparó un pastor que hallamos casualmente en la misma encañada, el cual nos enseñó una pequeña por la cual pudimos subir con grandísimo trabajo ayudándonos unos á otros, y de esta manera frustramos la combinacion tan bien preparada contra nosotros, huyendo de aquella encañada, en que de otro modo nuestra total ruina hubiera sido inevitable; y aunque despues nos siguieron los enemigos, conteniendo su vanguardia, tuvimos lugar de retirarnos por los altos de Picoeta hácia Olazagoitia é Iturmendi en la Burunda, donde nos reunimos con el general Quesada que perseguido por Lopez Baños con fuerzas muy superiores, vino tambien á guarecerse en aquella parte. Sin embargo la persecucion seguía y fuimos de nuevo alcanzados por otra coluna enemiga, con quien tuvimos una ligera escaramuza, resultándonos en ella un herido y cuatro al enemigo, con quien tuvimos una ligera escaramuza, resultándonos con ella un herido y cuatro al enemigo: en seguida pasamos á la venta de Urbasa, de donde fuimos á las inmediaciones de Estella: de allí despidiéndose de nosotros el general Quesada con mucha afabilidad; nos retiramos en varias colunas al monte de Aralar, de donde la misma noche contramarchamos hacia Navarra; á fin de hacer perder de esta manera nuestro rastro al enemigo, que ignorante de nuestro paradero nos dio lugar de reposar un poco y de pensar en algunas espediciones útiles. Las colunas enemigas se reconcetraron en las inmediaciones de Tolosa, con el fin sin duda de estar mas prontas, para egecutar cualquier movimiento á la primera noticia que tubieran de nosotros; esta situacion suya nos indicaba que podismos maniobrar por el lado opuesto de la Guipuzcoa, donde en varios pueblos considerables habia de guarnicion solas milicias nacionales: en consecuencia nos dirijimos por los montes de Aranzazu á la villa de Oñate, donde entramos el 17 en número de 40 hombres, y noticioso de nuestra llegada se nos reunió en esta villa á poco rato el coronle Uranga, comandante de una partida de Alabeses, que andaban en aquellas cercanias. En esta villa fuimos mui bien acogidos; se nos proporcionó un buen armamento y bastantes municiones, y se engrosó nuestra partida considerablemente ya con gente del mismo pueblo, ya tambien con 19 jóvenes con que vino á incorporársenos D. Pedro José Iturriza que despues fué nombrado Capitan de cazadores. Al dia siguiente mui de mañana salimos de Oñate reunidos los dos gefes Gorostidi y Uranga, y á medio dia entramos en la villa de Segura, donde no tenía la menor noticia de nuestra marcha repentina é inesperada: recogimos el armamento y municiones de la milicia de esta villa, salimos de ella, sin causar la menor vejacion á ningun habitante: Uranga fué desde allí á Alaba y nosotros nos dirigimos á los montes de Machinventa hacia Azpeitia.

En Azpeitia. En Elgoibar.

Nuestra entrada en Segura conmovió á las colunas enemigas que al instante se pusieron en movimiento; se consternaron varias guarniciones y la de Villafranca, creyéndose sin duda mas espuesta pidió auxilio á la coluna de Llorente que aun residia en Azpeitia, y que con este aviso marchó al socorro de Villafranca; pero nosotros aprovechándonos de su ausencia entramos en Azpeitia, donde descansamos tranquilamente y se repuso la gente de sus fatigas: allí se cogió á un teniente coronel, á quien despues de algunos cargos se le dejó en plena libertad: desde esta villa nos dirigimos á la de Elgoibar donde entramos la tardeada del 21 sin oposicion alguna nos apoderamos de 40 fusiles y un cajon de municiones, se nos agregaron tres jóvenes del mismo pueblo, y por la noche pasamos á Mendaro.

En Deva y Motrico.

Al dia inmediato nos dirijimos á Deva, donde entramos de madrugada sin oposicion alguna; nos apoderamos de varias armas y municiones, y por lo demas se respetaron las personas y propiedades: despues de comer nos dirigimos á la villa de Motrico, donde á nuestra llegada hallamso bastante confusion; por que habiendo sido atacado este pueblo la noche precedente por una partida de Vizcaya al mando de Artalarrea, los voluntarios constitucionales despues de haber opuesto alguna resistencia se habian retirado por mar, y los realistas Vizcainos irritados se creian autorizados por esta oposicion á cometer algunas tropelias en varias casas; y el desórden aun duraba á nuestra llegada; pero nuestro comandante, humano por carácter, hizo los mayores esfuerzos y consiguió restablecer el órden y contentar al mismo tiempo á los realistas Vizcainos, con no poca satisfacion de los habitantes de Motrico.

Combate de Urdaneta. Julio 23.

Nuestro Comandante Gorostidi previó que la espedicion que acababa de hazer, allanando tantos pueblos crecidos indicaba á los enemigos su marcha, y que no podrían dejar de caer sobre nosotros todas sus colunas, y así para frustrar sus planes embarcó en Motrico toda su gente y la condujo en lanchas á Zarauz, donde pasamos aquella noche, y á la mañana siguiente nos dirigimos por Aya á los montes de Iturrioz: hacía dias que los enemigos andaban en nuestro seguimiento con estraordinarias diliegencia sin que á pesar de todos sus esfuerzos pudiesen darnos alcance, pero el 23 cerca del medio dia fuimos alcanzados en Urdaneta barrio de Aya por una coluna de 400 hombres mandados por el coronel Jauregui pero aunque muy inferiores en número tomamos una posicion que defendimos por largo rato hasta que vimos que el enemigo muy superior en número intentó envolvernos por la espalda, cuya maniobra nos obligó á retirarnos á otra posicion que defendimos con igual temeridad, hasta que sobrevino la noche que separó á los combatientes: en este combate que fué reñido, el enemigo tuvo dos muertos y seis heridos; por nuestra parte solo tuvimos un muerto y dos heridos.

Nuestro Comandante supo en este instante que ademas de la coluna de Jaureguui, con la que acabábamos de pelear, había otras dos á las órdenes de Puente y Llorente, que le daban mucho cuidado, tanto por su número, y mas aun por la direccion en que marchaban; por lo que dando un ligero refresco á la tropa, se puso en marcha con ánimo de pasar á Vizcaya; atravesamos el Urola á toda prisa por el puente de Iraeta, anticipándonos al capitan Llorente, que á toda diligencia venia á ocuparlo para cerrarnos este paso: continuamos andando toda la noche, y á cosa de las dos de la mañana llegamos al monte de Lastur bajo de Aitola, donde hicimos alto para descansar en un arbolar un poco desviado del camino, situado en un rellano rodeado por la espalda cuasi en forma de semicírculo por una peña escarpada.

Situcion peligrosa en Aitola. Se reunen con Zavala en Marquina.

El capitan Llorente que vió frustrado su primer intento en el puente de Iraeta no por eso desistió de su plan, y continuó tambien siguiéndonos toda la noche en la misma direccion que traiamos con una constancia admirable: los relinchos de nuestros caballos le advirtieron de nuestra situacion, y por asegurar á su parecer mejor el golpe viendo que no podia tardar en amanecer, nos cerro todo el frente con su gente puesta en batalla con la mayor cautela y silencio, para atacarnos al rayar el día; esta detencion nos salvó y si entónces hubiéramos sido atacados de golpe, estabamos tan rendidos al cansancio que no podiamos oponer resistencia alguna: dos centinelas nuestras advirtieron al comandante que sentian á su frente algun rumor sordo de gente: conmovido nuestro comandante de esta novedad, envió dos escuchas que arrastrados por el suelo se adelantaron y volvieron con un silencio increible, advirtiendo que en todo el camino de enfrente habia una gran coluna enemiga: nuestro comandante sin perder en este lance su serenidad ordinaria, haciendo observar el mayor silencio á todos, hizo trepar á toda la gente de uno en uno por un sitio que indicó un realista de nuestro cuerpo natural de aquellas cercanías: abandonamos en el rellano nuestros caballos, y salimos así de este peligro tan inminente, dirigiéndonos hacia el puente de Mendaro, donde pasamos el Deva al amanecer, y de allí fuimos á Marquina Echeverria poniéndonos de esta suerte fuera de círuclo de las combinaciones de las colunas enemigas de Guipuzcoa. El capitan Llorente estuvo aguardándonos en su posicion hasta que amaneció, y entónces solo se encontró con nuestros caballos abandonados; y aunque intentó seguirnos no le fué posible sacar nuestro rastro. Poco tiempo despues de nuestra llegada á Marquina Echeverria, el brigadier D. Fernando de Zavala Comandante á la sazon de la partida de realistas Vizcainos que andaba en aquellas inmediaciones nos convidó á reunirnos todos en la villa de Marquina, pues que de esta manera juntándose los dos cuerpos nos haciamos mas repetables; así lo verificamos y permanecimos otros cuatro dias conferenciando ambos Gefes, acerca de lo mas conveniente al progreso de nuestro partido. En todos estos dias nadie nos inquietó, pero conocíamos que los enemigos estaban reuniendo sus colunas en Vizcaya y Guipuzcoa para atacarnos con fuerzas superiores combinadas; entre tanto nuestros dos Gefes quisieron aprovechar la reunion de su gente en alguna espedicion importante y al efecto se puso la mira en Durango: guarnecian esta villa unos 60 hombres que para su defensa tenían unos ligeros reparos al rededor de la villa, mas su principal fotificacion consistía en las dos torres de Santa María y Santa Ana preparadas á este fin.

Atacan unidos á Durango. Julio 29. Sobrebiene al enemigo una coluna. Los realistas se retiran con sus prisioneros.

El 29 de Julio muy á la madrugada despues de haber colocado dos avanzadas para observar el camino de Bilbao atacamos la guarnicion de Durango, por tres diferentes puntos; la guarnicion opuso alguna resistencia desde algunas casas cerca del juego de pelota, desde donde nos mató un hombre, pero sin embargo á poco rato tuvieron que refugiarse en las dos torres, donde se les intimó la rendicion; pero viendo que perseveraban haciendo fuego, se dispuso atacar las dos torres una en pos de otra; y asi habiendo arrimado algunos combustibles á la de Santa María el humo y las llamas les sofocaron en tales términos que se rindieron á discrecion; y para no ser abrasados se les bajó a toda prisa por medio de sogas y escaleras en número de quince, entre ellos un oficial de Mallorca. En segunda se dirigió el ataque contra la otra torre de Santa Ana, donde había mayor número de enemigos y se les llegó á estrechar á términos muy apurados; cuando de repente entraron por las calles á rienda suelta algunso 40 caballos enemigos, á quienes seguían otros 800 infantes al mando del coronel Salcedo Pinto: esta coluna andaba en nuestra persecucion, y habiendo llegado á las cercanías de Durango y sentido el tiroteo de esta villa, se puso á todo correr á su socorro; su caballería acuchilló y dispersó nuestras dos avanzadas de la parte de Bilbao, y así nos sorprendieron completamente; sin embargo se formaron algunos soldados y detuvieron el primer ímpetu de la caballería, dando lugar á que se retirasen los prisioneros hechos y toda la gente de ambos cuerpos, unos hácia los montes de Urquiola y otros de Elgueta. En este dia los Guipuzcoanos tuvimos 4 muertos y 7 heridos, pérdida corta para una empresa tan arriesgada. El enemigo tuvo 9 muertos y 4 heridos, y ademas 15 prisioneros que quedaron á cargo del Señor Zavala. Por lo demas aunque se procuró contener á los soldados en buena ordenanza, no se pudo evitar con no poco sentimiento de ambos Gefes, especialmente el nuestro, el que en medio de la confusion y desórden inevitable en semejantes lances, algunos soldados escarriados hubiesen cometido en algunas casas algunos escesos de resentimiento.

Pelea un destacamento cerca de Vergara.

La mayor parte de los guipuzcoanos nos retiramos de Durango á Elgueta en cuya inmediacion estuvimos el 30, mas viendo que llamábamos allí la atencion de la coluna de Salcedo, determinamos pasar á Guipuzcoa por dos puntos, á saber: el mismo Comandante pasó felizmente á Oñate, y Lausagarreta con 60 hombres se dirigió á Elosua, mas esta partida al atravesar el rio Deva cerca del puente nuevo de Vergara, fué alcanzada por otra numerosa con la guarnicion de esta villa; y despues de sostener contra ella un buen rato de fuego, continuó su marcha á Elosua, causándole un muerto y cuatro heridos, consistiendo nuestra pérdida en dos heridos.

La guarnicion de Villa Real se rinde prisionera. Agosto 2.

Al dia inmediato nos reunimos todos en las inmediaciones de Oñate, donde se nos agregó tambien el Comandante Uranga con algunos pocos alaveses; y todos juntos nos dirijimos hácia Azpeitia. Al atravesar el camino, cerca de Villarreal dispuso nuestro Comandante aprovechar esta coyuntura para atacar la guarnicion de este pueblo, compuesta de soldados de Valencey, y al efecto destacó al capitan de granaderos D. Ascensio de Lausagarreta con 100 guipuzcoanos y algunos alaveses: este intrépido oficial atacó con tal denuedo y destreza á esta guarnicion que sobrecogidos los soldados, á poco rato se rindieron á discrecion en número de 30; entre ellos dos oficiales, á todos los cuales nuestro Comandante trató y mandó tratar con todos los miramientos con que las leyes de guerra mas humanas favorecen á los prisioneros.

Combate de Izarraiz. Agosto 3. Peligro de que se libra Gorostidi en Otsobiaga.

El coronel Jauregui que estaba en aquellas inmediaciones con una coluna de 400 hombres marchó al instante con suma celeridad y nos alcanzó el dia 3 entre Azpeitia y Azcoitia y nos atacó son suma intrepidez en el monte de Izarraiz: nosotros despues de haber defendido por espacio de hora y media una buena posicion fuímos á Cestona á pasar aquella noche, sin mas pérdida que la de dos heridos, habiendo causado al enemigo segun noticias que adquirimos la de tres muertos y siete heridos. A la mañana siguiente salimos muy temprano de Cestona á causa de la proximidad del enemigo que durante la noche había combinado sus operaciones con otras colunas: nos dirigimos á Goyaz, donde corrió nuestro Comandante Gorostidi sumo peligro; por que hallándose en el punto de Otsobiaga con solos tres soldados, algo desviado del cuerpo principal, fué rodeado casualmente por la vanguardia de una coluna enemiga que se hallaba de guarnicion en Vidania; pero animando á sus tres soldados, dio de espuelas á su caballo y se precipitó entre los enemigos y abriéndose paso logró incorporarse con suma rapidez al grueso de su cuerpo, que lo recibió con muestras de gran alegría por ver libre de aquel peligro tan inminente á su Coronel: desde aquí nos dirigimos á Oñate y no creyéndonos seguros en esta villa, fuimos á pasar la noche á la hermita de San Martin de la misma villa, donde se nos agregó tambien alguna gente alavesa.

Se libra de una sorpresa en San Martin de Oñate. Agosto 6.

El coronel Jauregui nos seguía sin perder el rastro hacía dos dias: y habiendo llegado á saber nuestra llegada á Oñate aceleró su marcha y llegó al oscurece: allí fingiendo su gente ser de nuestra partida, indagó que nos hallábamos en la hermita de San Martin á la cual se dirigió de seguida creyendo sorprender y cogernos á todos; pero nosotros según nuestra práctica ordinaria estábamos con las guardias necesarias para evitar una sorpresa en cualquier caso; y así fué descubierto el cuerpo de Jauregui, y deteniendo su vanguardia hubo lugar de salvarse todos hácia los montes de Aranzazu sin mas pérdida que un muerto de nuestra parte y dos heridos de la del enemigo.

Se pelea en Ernaizaga. Agosto 8. Y en Olarrain.

Al dia inmediato se descansó en aquellas inmediaciones y el 8 al alba se atacó la guarnicion de Amézqueta que huyó á Tolosa abandonando varias armas y municiones, pero reforzada considerablemente volvió en número de 200 hombres algo despues de medio dia y nos retiramos al punto de Ernaizaga donde nos hicimos fuertes, manteniendo nuestra posicion por mas de hora y media de tiempo; por lo que el enemigo se retiró á Amézqueta teniendo cinco muertos y 7 heridos, sin la menor desgracia por nuestra parte. En el mismo punto de Ernaizaga nos atacó tambien este dia una partida de Valencey pero se le rechazó y persiguió hasta las cercanías de Villafranca, donde fué á guarecerse: esta misma partida regresando al dia siguiente á Tolosa, fué atacada por una partida nuestra en la inmediacion del caserío de Olarrain próximo á esta villa; pero se habían acobardado tanto el dia anterior que corrieron precipitadamente hácia esta villa de Tolosa. Nuestro comandante Gorostidi, se dirigió á los montes de Leiza para dar algun descanso á su gente y evitar la viva persecucion de enemigo, que con tres diferentes colunas andaba siempre en nuestro seguimiento.

Entra en Hernani. Agosto 10.

Sin embargo n se quiso estar ocioso por mucho tiempo en Leiza, y así la tarde del 10 nos pusimos en movimiento, y con una marcha forzada llegamos al anochecer á Hernani, donde sorprendimos de nuestra inesperada presencia, nos opusieron una resistencia ligera, en la que solo tuvimos un herido: nos apoderamos de una partida de armas y municiones y desarmamos á los guardas: nuestro Comandante hizo guardar á toda la gente el mejor órden y que respetase las personas y propiedades del vecindario, y no creyéndonos seguros en Hernani por la proximidad de San Sebastian, pasamos á Zubieta barrio de la misma ciudad, donde descansamos parte de aquella noche.

Combate cerca de Iturrioz. Agosto 11.

Al dia siguiente pasamos á Aya, y fuimos alcanzados entre la venta de Iturrioz y Urdaneta por la coluna de Jauregui, que nos atacó con su acostumbrado ímpetu, habiendo combinado ántes un movimiento con la coluna de Llorente; pero nosotros opusimos una resistencia tenaz á la coluna de Jauregui durante mas de una hora, obligándole á mantenerse en la defensiva, y en este estado nos retiramos sin incomodidad de este combate; y evitando con una ligera escaramuza el encuentro de la otra coluna de Llorente, á pesar de la diligencia y combinacion del enemigo, nos retiramos todos unidos á los montes de Elgoibar sobre Carquizano; y al dia siguiente pasamos á la villa de Marquina. En esta jornada el enemigo según noticias tuvo 6 muertos y 10 heridos nuestra pérdida se redujo á dos solos heridos.

Vivamente perseguido en todas partes pasan á Navarra. Se reunen Gorostidi, Zavala y Uranga.

No tardamos en ver en Marquina al Sr. Zavala quien trató con nuestro Comandante, sobre el plan que debia adoptarse para conservarnos: era imposible que pudiéramos subsistir en Guipuzcoa en cuerpo unido en medio de las disposiciones que había tomado el enemigo para perseguirnos; pues nos era imposible mantenernos en un punto de Guipuzcoa cuatro horas sin ser atacados y envueltos por dos ó tres colunas enemigas superiores en fuerza; y al Sr. Zavala le sucedía poco mas ó ménos lo mismo en Vizcaya, donde ya no podía subsistir. En tal situacion nuestros gefes acordáron pasar á la parte de Navarra, donde no había tantos enemigos, y en consecuencia por diferentes rumbos nos dirigimos á Madoz pueblo de corta poblacion que por su situacion entre montes y separado de las carreteras generales nos pareció adecuado á nuestro intento. Vino tambien á las cercanías de este pueblo el coronel Uranga con un batallon de alaveses, instigado de la misma necesidad de conservarse que nosotros.

Junta general de Villanueva. Agosto 24.

Reunidos en Madoz los tres comandantes de Vizcaya, Guipuzcoa y Alava, conociendo la utilidad y necesidad de obrar de acuerdo y órden los tres cuerpos, determinaron despues de algunos dias de meditacion celebrar una Junta general á nombre de las tres provincias vascongadas, representadas por mas de 1600 naturales suyos reunidos en aquel pueblo y su comarca; pues el denuedo con que habían declarado tantos nobles naturales de estas provincias su acendrada fé y lealtad al suspirado Monarca pedía en medio del aislamiento en que nos hallábamos que desde luego se colocase al frente de ellos en nombre de S. M. un gobierno que dirigiese sus esfuerzos; y en consecuencia despues de algunos dias de meditacion el 24 de Agosto de 1822 se celebró á campo raso en el pueblo de Villanueva de Navarra una Junta general de todos los individuos de los tres cuerpos de Vizcaya, Guipuzcoa y Alava, y otras personas que por su seguridad andaban agregadas en ellos: presidió esta Junta numerosa el Sr. Zavala.

Andan impresas por separado las actas de esta Junta memorable, donde se espresan por menor todas las resoluciones de ella: los principales acuerdos que por unanimidad y aclamacion se hicieron en esta Junta fueron que las tres provincias vascongadas se unían en un mismo cuerpo en defensa de la justa causa de su Rey y Religion, creándose una Junta gubernativa superior para el gobierno de las mismas provincias, en todo lo militar, civil, gubernativo, político, administrativo y económico: que se levantasen hasta nueve batallones á razon de tres por cada provincia sobre los que ya estaban en pie. Se nombró y reconoció por General en Gefe de este egército Real de las tres provincias vascongadas unidas el Exmo. Sr. D. Vicente de Quesada, y por segundo suyo al Sr. D. Fernando Zavala, con la presidencia de la Junta gubernativa. Se nombraron tres vocales que debían componer esta Junta, á saber: por primer diputado á nombre del Señorío de Vizcaya, el presbítero D. Juan Miguel Echavarría; de Guipuzcoa, nuestro comandante D. Francisco María de Gorostidi; y de Alava, el presbítero D. Nicolas Basabe cura de Odoardo; por secretarios de esta Junta fueron nombrados D. Francisco Orbe y D. Isidoro Jauregui: fué electo por teniente vicario castrense para la direccion y asistencia espiritual de estas tropas D. Francisco José de Ezeiza beneficiado y cura de Beizama, y por consultor de esta Junta el licenciado D. Francisco Javier de Aranguren. Se creó un Estado Mayor para todo el egército, nombrando por gefe de él, á D. Pedro Gregorio Corral y Montezuma; se hizo tambien el nombramiento de los gefes y oficiales que habían de mandar los batallones decretados, y en fin se tomaron otras muchas disposiciones que por menor se espresan en la misma acta de esta Junta.

Medidas que por su parte toma el enemigo.

Miéntras que se tomaban por nuestra parte estas disposiciones en mejor servicio de Dios y del Rey, no se descuidaban los enemigos por la suya. Se declararon estas provincias en estado de guerra, se hicieron venir nuevas tropas á las mismas, se revistió á los generales y comandantes de las colunas de autoridad ilimitada, se repartieron guarniciones en muchos pueblos y se fortificaron estos principalmente los situados en el camino Real de postas: se procuró reanimar el espíritu de todos los partidarios del gobierno constitucional, y al reves se fulminaron amenazas y castigos severísimos para aterrar á los realistas: se organizaron numerosas colunas volantes de gente escogida al mando de gefes los mas activos é intrépdios; por que en Gupuzcoa, fuera de numerosas guarniciones se formó una coluna respetable á las órdenes del coronel Jauregui, que al conocimiento exacto del pais y de sus gentes reunía otras partidas militares muy adecuadas á las circunstancias, un espíritu intrépido, dotado de gran tino en sus combinaciones é incansable en las fatigas, juntamente con la reputacion militar que adquirió en la última guerra, le constituian un enemigo terrible para nosotros; y entre sus subalternos sobresalía D. Miguel de Soroa que mandaba un cuerpo franco, hábil oficial, valiente y emprendedor; capaz de intentar y egecutar cualquiera accion por violenta que fuese sin reparo alguno, si la juzgaba provechosa á su parcialidad. En Vizcaya se formaron otras dos colunas á las órdenes de los coroneles Campillo y D. Joaquin de Pablo Chapalangarra, y posteriormente á las del brigadier Ruiz de Porras, los cuales aunque fueron militares valientes, carecían del conocimiento exacto del pais, de cuya falta sacamos muchas ventajas. En Alava había tambien una coluna fuerte pero no tenía gefe determinado al ménos que lo supiésemos y por lo mismo sus operaciones no nos eran tan temibles como las de los otros. De esta suerte el enemigo tomó por su parte todas las disposiciones mas oportunas á trastornar neustros planes y destruirnos enteramente lisongeándose desde luego de los mejores resultados.

Los pueblos reconocen la autoridad de la junta.

Luego que en Villanueva se arreglaron los asuntos de gobierno de las tres Provincias Vascongadas se determinó volver á ellas, y así el 26 de Agosto entramos en Guipuzcoa por el punto de Idiazabal los batallones de esta Provincia y Vizcaya, y á la mañana siguiente llegamos á la villa de Azpeitia: desde aquí por medio de circulares se dió á conocer á los pueblos de estas provincias su junta superior gubernativa, y se hizo un llamamiento general á toda la juventud capaz de tomar las armas en defensa del Rey, de la Religion y de sus fueros. No es fácil figurarse el efecto que produjo esta circular por que la Junta fué reconocida desde luego por los pueblos y aplaudida esta medida: el mismo dia acudieron al llamamiento 70 jóvenes de la villa de Azcoitia, y de allí á poco empezaron á engrosarse diariamente nuestras filas con nuevos voluntarios.

Se pelea cerca de Carquizano. Agosto 27. Y en San Fausto de Ceanuri.

Desde que pisamos territorio Guipuzcoano se habían movido en nuestra busca las colunas enemigas; por lo mismo aquella misma tarde levantámos nuestro campo de Azpeita con direccion á Vizcaya, pasando por las inmediaciones de Elgoibar, y al llegar nuestra vanguardia al punto de Carquizano de esta villa, tropezó cuasi al anochecer con la coluna del coronel Campillo, que acababa de llegar de Bilbao, trabándose una escaramuza que se terminó por la oscuridad de la noche, retirándose Campillo á Elgoibar; habiendo tenido en esta refriega según informes 10 muertos y 14 heridos, y por nuestra parte solo tuvimos dos heridos, el uno de ellos de gravedad. Zavala con los vizcainos siguió hácia Marquina, y nosotros despues de pasar aquella noche en el sitio del combate fuímos al dia siguiente á los montes de Aranzazu, donde volvimos á reunirnos con los alaveses y vizcainos al mando de Zavala: desde allí por evitar el encuentro de los enemigos, que nos perseguían vivamente, pasamos al monte de Gorbea, y hallándonos en la inmediacion de la hermita de San Fausto, fuímos atacados por 800 hombres al mando de Campillo; resistimos al enemigo como hora y media, causándole la pérdida de tres muertos y 8 heridos con un solo herido de nuestra parte, y hecho esto nos retiramos al barrio de Echagüen de Aramayona.

Sorpresa de Mondragon. Setiembre 3.

Al dia siguient 3 de Setiembre fuímos de aquí á Mondragon los cuerpos de las tres provincias, mas apénas llegamos á esta villa cuando Jauregui se arrojó temerariamente á la cabeza de su gente sobre nosotros: su ataque impetuoso trastornó su formacion, y sin embargo parte de los batallones de Vizcaa y Guipuzcoa hicieron un fuego muy vivo á cuyo favor pudimos retirarnos en varias direcciones por Arechavaleta á Uncella, y de aquí pasamos á Aranzazu. En esta jornadas tuvimos 7 muertos y 6 heridos, pero los alaveses fuéron los que mas padecieron y entre ellos fué muerto el capitan D. Fernando Fernandez de Gamboa Cabras, y se perdió parte de su correspondencia y alguna de la de Zavala. El enemigo parece tuvo 5 muertos y 8 heridos.

Combate porfiado en Urrestilla. Setiembre 10.

Despues de reunirnos en Aranzazu los batallones de las tres provincias, bajamos á Oñate, donde tuvimos algun descanso. Desde esta villa se separó Uranga con su gente de alaveses, sin que despues acá nos háyamos unido con él en accion de guerra. Nuestro descanso en Oñate duró poco tiempo, por que el 7 á poco despues de la marcha de Uranga, fuímos atacados por la coluna de Jauregui, combinada con la del brigadier Ruiz de Porras; mas eviamos su encuentro pasando con suma celeridad por los montes de Salinas á Vizcaya, donde nos siguió Ruiz de Porras; cuyas diligencias por alcanzarnos frustramos por medio de un gran rodéo, por Guernica, Lequeitio y Motrico; atravesamos precipitadamente el canal de Deva, y andando toda la noche, llegamos á Urrestilla para las dos de la madrugada del 10, con ánimo de pasar á Navarra, tomando la delantera á las colunas enemigas, que nos seguían: cuando nos preparamos á continuar nuestra marcha despues de un corto y bien necesario descanso, fuímos alcanzados por la coluna de Jauregui que de antemano había hecho ocupar todos los pasos de Guipuzcoa: la accion era ya inevitable; el brigadier Zavala y nuestro Comandante tomaron sus disposiciones para el combate: ocupando una posicion ventajosa; el enemigo nos atacó con la intrepidez que acostumbraba, pero fué rechazado dos veces, y á la tercera nos vimos forzados á abandonar esta posicion, donde intentó envolvernos, y nos retiramos al alto de Beizama, que defendimos con igual obstinacion; pero apuradas y las municiones tuvimos que abandonarlo tambien, dirigiéndonos á los caseríos de Urdapilleta, donde se renovó el combate. Al estruendo de esta larga accion acuden de todas partes colunas enemigas, Zavala y Gorostidi nos dirigieron entónces á Legorreta, único paso libre; y á poco rato fuímos alcanzados otra vez por el enemigo; á cuya vista continuamos en órden nuestra retirada por Gainza á los altos de Ernaizaga de la villa de Abalcisqueta, donde nos hicimos fuertes rechazando una partida que nos seguía aun despues de oscurecido. El enemigo se retiró aquella noche á Villafranca y nosotros despues de un corto reposo continuamos andando toda la noche por el monte de Aralar hasta las ferrerías de Elcorri Araquil donde pudimos estar ya con sosiego.

En esta memorable jornada nuestra pérdida se redujo á 4 muertos 6 heridos y 4 prisioneros que fueron fusilados por el enemigo; pero pudieron salvarse de sus manos todos los heridos á pesar de una retirada tan larga y penosa. El enemigo según informes tuvo 24 muertos y sobre 40 heridos. En este mismo dia un medio batallon de Vizcaya, habiendo sido cortado por el enemigo en la segunda posicion del alto de Beizama, tuvo que retirarse con suma dificultad por Machiventa á los montes de Aitola, desde donde el dia siguiente pasó á Vizcaya bien que perseguido á los talones cuasi hasta Bermeo. Se hicieron en esta accion muchos prodijios de valor é intrepidez, y solo la presencia de ánimo y la sangre fria que en medio del peligro mas inminente conservaron nuestros gefes pudieron frustrar un ataque tan ostinado, combinado entre cinco colunas enemigas que entre todas compondrian cerca de tres mil hombres.

Se pelea en Arteaga. Setiembre 15. Y en Motrico. Setiembre 17. Atraviesan el Deva evitando otro encuentro peligroso.

Poco tiempo pudimos estar en Araquil, por que el enemigo noticioso de nuestra retirada despues de dar á su jente algun descanso y preparar nuevas combinaciones de ataque continuó en nuestro seguimiento: por lo que viéndonos acosados por todas partes en Navarra determinémos volver á Vizcaya; lo que verificamos en tres marchas egecutadas siempre de noche, para ocultar mejor al enemigo nuestra idéa; pero tampoco pudimos estar tranquilos mucho tiempo en Vizcaya, que á la sazon recorría el coronel Campillo con una coluna de 700 hombres de tropa veterana, contra la cual el 15 de Setiembre sostuvimos un choque en el lugar de Arteaga 300 guipuzcoanos y algunos vizcainos, causando al enemigo la pérdida de 4 muertos y 10 heridos, sin mas que 5 heridos de nuestra parte: el enemigo se retiró á Guernica y nuestro Coronel dispuso pasásemos á Navarniz, pro noticia que tuvo de que otras dos colunas enemigas intentaban atacarnos en combinacion con la de Campillo; por lo que para evitar este peligro, nuestro Coronel determinó ir otra vez á Navarra atravesando la Guipuzcoa por cerca de su costa; y con esta idéa nos dirigimos á Motrico donde fuimos alcanzados la tarde del 17 por una coluna de 400 enemigos al mando de Soroa, con quien tuvimos una escaramuza, en que tuvimos un herido y tres el enemigo que quedó en Motrico, y así nos dirigimos sin ser inquietados hácia Iciar, pasando en barcos el canal de Deva, cuasi al anochecer con el mayor silencio y celeridad posible, para no ser sentidos del enemigo, que suponiendo que tendríamos que atravesar este rio por el puente de Sasiola, guardaba este punto con la mayor vigilancia á un tiro de bala, de donde nosotros lo atravesamos: de esta manera por el tino y habilidad de nuestro Coronle nos salvamos de esta emboscada que con mucha sagacidad nos había preparado el enemigo con esperanzas de un éxito seguro.

Pasan á Irati. Un destacamento Guipuzcoano se distingue en la batalla de Aibar. Setiembre 24.

Habiendo pasado aquella noche en Iciar con las precauciones vigilancia que exigia la proximidad de los enemigos, atravesamos la Guipuzcoa sin mas oposicon y llegamos felizmente á Navarra, donde nos reunimos con el cuerpo de realistas del Sr. Arredondo. Las marchas rápidas y continuos encuentros que habiamos tenido los dias anteriores habían inutilizado ó destruido la mayor parte de nuestro armamento; y así fuimos á Irati á tomarlo nuevo en número de 300 guipuzcoanos. En este intermedio el Sr. Arredondo fué atacado en Aibar de Navarra en 24 de Setiembre por cerca de tres mil hombres al mando de Espinosa. Arredondo á la sazon solo tenia 1600 hombres entre infanteria y cabelleria, y 70 guipzucoanos y algunos vizcainos, que por no necesitar de armamento habian quedado al mando de D. Gerónimo de Aguirre, comandante del 2.º batallon de Guipuzcoa: el combate de Aibar fué duro y porfiado y se peleó con ostinacion desde las ocho de la mañana hasta las tres y media de la tarde distinguiéndose todos á profia, y no ménos los guipuzcoanos principalmente en la retirada en que fueron cubriendo la retaguardia. En esta accion el enemigo tuvo una pérdida de mucha consideracion, los realistas navarros tuvieron 10 muertos y 14 heridos, y nuestro destacamento de guipuzcoanos y vizcainos tuvo tres muertos dos de ellos sargentos primeros y ademas 7 heridos, y entre estos lo fué el mimso comandante Aguirre; á quien la Junta de Navarra y el mismo Sr. Arredondo manifestaron su gratitud por la heroicidad con que se portó este dia con el destacamento de su mando.

Pelean con denuedo cerca de Erize. Octubre 4.

Todos los guipuzcoanos y en especial nuestro Coronel sentimos sobremanera no haber participado de la gloria que adquiriéron en este combate de Aibar los otros compañeros nuestros por la casualidad de haber ido al fuerte de Irati, donde tomamos el armamento los dos batallones de Vizcaya y Guipuzcoa, y ambos unídos al mando del Sr. Zavala, como superior en grado, nos dirigimos desde allí hácia Aizcorbe: y hallándonos entre este pueblo y la venta de Erize, ambos batallones en número de 800 hombres, el 4 de Octubre fuímos atacados vigorosamente por igual número de enemigos entre infantería y caballería: por ambas partes se peleó con ostinacion desde las 4 hasta las 6 de la tarde, defendiéndose el terreno con porfía por ambos lados; al fin el campo de batalla quedó por los realistas: el enemigo se retiró á Herize, y desde allí á Pamplona; tuvo 12 muertos y 30 heridos, y nosotros un muerto, 6 heridos y 4 prisioneros que conducidos á Pamplona fueron pasados por las armas: cuya noticia irritó sobremanera á nuestros soldados, viendo que repetidas veces los enemigos habían hecho lo mismo con otros prisioneros nuestros, y así clamaban todos enfurecidos que era preciso usar de represalias con ellos.

Choque de una partida cerca de Descarga.

En este intermedio el 2 de Octubre, 14 realistas guipuzcoanos atacaron entre Villarreal y Vergara á una partida de provinciales de Salamanca, pero estos despues de alguna resistencia lograron escaparse.

Se ataca á Estella. Intentan los enemigos hacer levantar el sitio. Se les bate y dispersa.

Despues de la batalla de Aibar, los realistas de Navarra, se habían dirigido hácia Lumbier, Nabascuez y Aoiz y Espinosa habiendo andado inutilmente muchos dias en su seguimiento había marchado con sus tropas hacia Irati. Mediante estos movimientos la parte occidental de Navarra, que cae hácia el Ebro había quedado con muy pocas tropas enemigas. Aprovechándose de esta ausencia el Coronel Guergué dispuso atacar á la casa fuerte de la Ciudad de Estella, guarnecida por algunos 140 enemigos; al propio tiempo pidió para esta operación la ayuda de los dos batallones de Vizcya y Guipuzcoa, dirigiendo al efecto un oficio que el 12 de Octubre nos alcanzó en Ataun, en donde nos hallábamos de paso para Vizcaya despues de nuestra accion de Aizcorbe: en vista de esto, se suspendió nuestra marcha, y nos dirigimos sin tardanza á Estella como 600 vizcainos y guipuzcoanos, los unicos que nos hallábamos á las órdenes en gefe del Sr. Zavala: habiendo llegado el 13 al amancer á Abarzuza pueblo muy próximo á Estella, hallamos que el Coronel Guergué, tenía encerrada la guarnicion en la casa fuerte de esta Ciudad, que ofrecia dificultades cuasi insuperables para tomarla sin artillería, de que carecíamos; fuera de esto Guergué se hallaba muy embarazado con la noticia positiva que tuvo de que venía desde Logroño á hacer levantar el bloqueo de Estella el Coronel D. Sebastian Fernandez Dos Pelos con 300 infantes y 60 caballos escogidos: y habiéndose conferenciado sobre el partido que se debía tomar, se dispuso que el coronel Guergué continuas en el bloquéo de Estella, y que Zavala saliese al encuentro de Fernandez, que fiado en la calidad de su tropa, llegó á la tardeada del 14 á la proximidad de Estella, donde campó cubriendo su frente con el rio Ega que nos separaba de él; y así pasó aquella noche, pero el dia siguiente 15 Zavala formando una coluna de 300 infantes vizcainos y guipuzcoanos, y 100 caballos, 70 de ellos navarros y el resto de nuestros cuerpos, le atacó al amanecer con tal denuedo que á pesar de su resistencia emprendió Fernandez su retirada hácia Irache cubierto de su caballería: Zavala no tardó en conocer la importancia de romper esta para destruir su infantería y así cargó con su caballería á gran galope sobre la enemiga que era del regimiento de Borbon; la cual para proveer á su seguridad, seguida y acuchillada por la nuestra, se vió precisada á abandonar el rumbo de su infantería, tomando la direccion de la villa de Sesma donde logró guarecerse.

Los enemigos se encierran en Dicastillo.

Entre tanto Fernandez, seguido siempre por nuestra infantería fué retirándose házia Aroñiz; y en este pueblo titubeo sobre el camino que debía tomar; y abandonando el de Logroño se dirigió á todo correr hácia Dicastillo, pero se le había perseguido en tales términos que este camino se hallaba sembrado de mas de 100 cadáveres enemigos. El combate de la mañana y una marcha tan larga, habían fatigado estraordinariamente á los realistas, y muchos de ellos se iban quedando en el camino obligados del gran cansancio; sin embargo nuestro coronel Gorostidi seguía al enemigo con algunos pocos, y lo alcanzó en Dicastillo; y calculando mas bien sobre el desaliento del enemigo que en la fuerza de la poca gente que le seguía, atacó con ella al enemigo que se había encerrado y parapetado en la Iglesia, pero Fernandez superior á una fatiga estraordinaria y al desaliento de su gente, movido solo de la audacia de su corazon, hizo una salida repentina, y volvió á entrarse en la Iglesia haciéndonos en un momento ocho prisioneros.

Y se rinden prisioneros. Setiembre 15. La guarnicion de Estella se escapa en este intermedio.

Sin embargo nuestro Coronel no desistió de su empeño, por que preveia que debía aumentarse su gente de un momento á otro, y así es que á poco rato, fueron llegando los gefes Barrutia, Artalarrea y otros oficiales con alguna gente y entónces miéntras que unos tenían encerrado á Fernandez, otros recogian paja y otras materias combustibles, que se incendiaron contra las puertas y ventanas de la Iglesia. Las llamas y el humo juntamente con un fuego vivísimo y la ninguna esperanza de socoro obligaron finalmente á Fernandez á entregársenos á discrecion con 197 soldados, únicos que habían quedado vivos de toda su coluna y rindió su sable á nuestro Coronel Gorostidi poniéndole en sus manos como tambien los demas oficiales suyos: por nuestra parte murieron el teniente D. José Arregui y otros dos soldados guipuzcoanos: aquella misma tarde despues de desarmar los prisioneros, los condujimos al pueblo de Luquin en el cual se pasó aquella noche con ánimo de volver al dia siguiente al ataque de Estella, y cuando á este fin estábamos preparados á emprender nuestra marcha, se recibió un aviso participándonos que Guergué en la incertidumbre del éxito que tendría nuestro ataque contra Fernandez había reconcentrado sus fuerzas en Abarzuza, desde donde observaba á esta guarnicion cortándole la comunicación con Pamplona; pero que los enemigos de la casa fuerte de Estella noticiosos de la derrota de Fernandez y temerosos de un nuevo ataque, habían abandonado de noche aquella fortificacion, dirigiéndose con la mayor diligencia y cautela hácia Vitoria: que el general enemigo Espinosa á la primera noticia que tuvo del ataque de Estella, se dirigía allí con todas sus fuerzas; y así no dudamos que en breve caería sobre nosotros.

Y Zavala le persigue con su caballeria.

En tal situacion el Sr. Zavala que se había incorporado á Guergué en Abarzuza conferenciando con los demas gefes dispuso que los batallones de Guipuzcoa y Vizcaya con nuestro coronel Barrutia y Artalarrea nos dirigiésemos con los prisioneros á los montes de Burunda, y el mismo Zavala marchó con su caballería en seguimiento de los fugitivos de Estella, á quienes á pesar de muchas armas y de todos sus equipages, sin la menor pérdida de nuestra parte; y los fué perseguiendo hasta que lograron entrar en Salvatierra, villa fuerte por sí y bien guarnecida por los enemigos.

Espinosa intenta infructuosamente libertar á sus prisioneros.

Entre tanto Espinosa llegó con sus tropas á las cercanias de Estella y luego que se informó de la huida de aquella guarnicion y de la pérdida de Fernandez, forzando el paso se dirigió en busca de la coluna de los prisioneros que conduciamos, y fué tal la diligencia que en ello puso, que el 17 de Octubre avistó ya á esta coluna; pero nuestros gefes siguieron adelante su marcha, dejando en Echarri una partida nuestra en compañía de una coluna muy numerosa de navarros, con el fin de escaramuzar y entretener al enemigo; pero Espinosa atento siempre á sus prisioneros siguió á todo andar con ánimo de librarlos. Nosotros en este tiempo caminábamos por los montes de Bacaiena embarazados sobre manera con los prisioneros que con la cercania de Espinosa; y el tiroteo que se había empeñado en Echarri, y se acercaba por momentos, procuraban retardar todo lo posible nuestra marcha, en términos que ibamos á ser alcanzados muy en breve. En esta situacion se levantó entre los soldados un confuso murmullo de indignacion contra los prisioneros gritando que era preciso fusilarlos como ellos hacían con los nuestros, y sin detencion alguna ántes que hubiese lugar de restablecer el órden, empezaron á disparar contra los infelices prisioneros, que en un instante quedáron tendidos en el campo; sin que los esfuerzos de humanidad de algunos gefes pudiesen evitar este egemplar horroroso, que ofrece no pocas veces por desgracia de la humanidad la historia de las guerras civiles. Nuestro Coronel en particular quedó muy conmovido del fin desgraciado de tantos hombres, que á pesar de sus esfuerzos no le fué posible evitar en aquellas circunstancias críticas y de confusion, causada por la proximidad del enemigo, el cual á poco rato llegó á aquel sitio, y viendo lo infructuoso de su empeño, dejó de perseguirnos; por lo que nos dirigimos sin cuidado, rodeando por Ataun á Madoz donde nos fuimos reuniendo aquel dia y el siguiente los guipuzcoanos y vizcainos que había en Navarra.

Aquí adquirimos noticias de que el enemgio estaba muy prevenido en Vizcaya y Guipuzcoa, y que en estas dos Provincias no se podía tentar accion de importancia sin grande riesgo; pero al propio tiempo, supimos que en la Rioja, fiado en la barrera del Ebro, ni tenía muchas tropas, ni tanta vigilancia; y que ademas la pérdid de la coluna de Fernandez en que había muchos riojanos había causado mucho desaliento en este pais: por lo cual deseando sacar algunas ventajas de todas estas circunstancias favorables se determinó recorrer esta provincia desde luego, y al efecto se formó una coluna de 300 infantes y algunos 80 caballos capaces todos de las mayores fatigas, y se dió su mando al gefe de Estado Mayor D. Pedro Gregorio Carral y Montezuma los guipuzcoanos ibamos mandados por nuestro coronel Gorostidi, y los vizcainos por Barrutia y Artalarrea; acompañonos tambien á esta espedicion D. José Zavaleta que conocía perfectamente este pais: mas el Sr. Zavala con otro número igual quedó en Madoz, de donde despues pasó á Vizcaya.

Los realistas pasan á la Rioja. Entran en Sto. Domingo. Octubre 26. En Haro. Repasan el Ebro en Miranda.

Tomamos pues la direccion de la Rioja y deslumbrando al enemigo con marchas tortuosas y al parecer sin objeto á causa de que Espinosa aun andaba por tierra de Estella y los Arcos, logramos pasar el Ebro una noche sin oposicion alguna en el puente de Briñas, y el 26 atacamos la ciudad de Santo Domingo de la Calzada que fué desamparada á nuestra vista por algunos soldados y nacionales que habia, por lo que entramos en ella sin mucha dificultad, y aunque se respetaron las personas y propiedades de sus habitantes, se exigiéron de algunos sugetos algunas cantidades de paño, zapatos y otros efectos con que remediar la gran necesidad de la coluna, que en tantas marchas había destrozado su vestuario y calzado: de esta ciudad pasmos á Haro que tambien fué abandonada por su guarnicion, y hecha igual operacion y recogidas las armas que había, llegamos á Miranda de Ebro la noche del 28: se hizo ocupar el puente de antemano por un fuerte destacamento, y obligando al mismo tiempo á encerrarse á la guarnicion, pusimos espedito el tránsito del puente: de esta manera repasamos el Ebro felizmente ántes que llegasen los enemigos que á este fin venían marchando desde Vitoria á reforzar el puente de Miranda, y de esta suerte concluimos felizmente la espedicion de la Rioja por medio de marchas forzadas de 12 y aun 14 leguas diarias, y produjo efectos de mucha consecuencia, por que se fomentó mucho el espíritu realista y se abatió el de los enemigos que se creían seguros hasta entónces con la barrera del Ebro.

Luego que conseguimos repasar felizmente el Ebro continuamos nuestra marcha con nuestros equipages y efectos hácia la Puebla de Armiñon, desde donde divisamos á corta distancia una numerosa coluna enemiga que venia en nuestro encuentro, por lo que dejando el camino real nos dirigimos hácia Orduña y llegamos la noche del 29 al pueblo de Osma, habiendo dejado ántes en la venta de la Herradura sita en el camino de Vitoria un fuerte piquete de infantería y caballería, con particular encargo de estar vijilantes toda la noche. Como desde luego se previó que el enemigo se esforzaría á perseguirnos, se dispuso desembarazarnos de los equipajes y efectos que para vestir la tropa traiamos de la Rioja: y aunque sobre todo hubo varios pareceres, últimamente determinó depositarlos en Mioma, cerca de Valderas, sitio que pareció el mas adecuado en aquellas circunstancias como mas estraviado y retirado del trato humano, cuya operación se hizo con el mayor sigilo y con estraordinarias precauciones.

Combate en la venta de la Herradura y en Osma. Octubre 20 al 30.

Toda aquella noche se estuvo en Osma con mucha diligencia por que ademas de la coluna de Vitoria que nos seguia desde la mañana, supimos que las tropas de Bilbao se movian tambien contra nosotros. La coluna de Vitoria al mando de Camilleri, se empeñó en alzanzarnos y ápesar de que no había parado en todo el dia, continuó andando toda la noche esperanzado sin duda de sorprendernos en Osma, mas al llegar á la venta de la Herradura fué descubierto por nuestra abanzada; pero él conociendo la importancia de obrar con celeridad asaltó la venta con tal ímpetu que nuestra abanzada pudo salvarse con mucha dificultad y trabajo y no sin algunos muertos: el enemigo habiendo egecutado esto con increible celeridad; se dirigió sobre Osma, cuasi á carrera; pero á pesar de toda su diligencia, nosotros advertidos de esta novedad por los tiros de nuestra avanzada, dejamos con gran presteza el peublo á cosa de la una de la noche, y nos dirigimos al bosque de Santiago, desde el cual hicimos fuego sobre la coluna enemiga, que permaneció en Osma, sin avanzar mas. Nosotros estubimos el resto de la noche en aquel bosque, y á la mañana siguiente nos dirigimos hácia Orduña: nuestra pérdida en este dia fué de 5 muertos y dos heridos, y el enemigo parece tuvo mas de 10 muerto sy 20 heridos.

Esfuerzo de un destacamento cerca de Ataun. Se pelea cerca de Zaldivar. Noviembre 7.

Esta misma noche 30 de Octubre, 13 realistas guipuzcoanos de nuestro cuerpo destacados en esta provincia fueron rodeados á media noche en las caserias de Iparraguirre de Ataun, por fuerzas muy superiores, pero ellos viéndose en aquel peligro se arrojaron sobre los enemigos abriéndose paso á la bayoneta, bien que perdiendo en este lance dos muertos y dos prisioneros.

Nosotros despues de descansar un dia en Orduña nos dirigimos el 2 de Noviembre hácia Villasana, con ánimo de atacar su guarnicion, pero desistimos de esta idéa, por venir decididamente en nuestra busca el Gefe político de Bilbao con fuerzas respetables, despues de haber tenido un encuentro cerca de Amurrio, con una partida del comandante Fernandez, á quien había hecho diez prisioneros, y no pareciéndonos suficientes para sostener su ataque, y el de la coluna de Vitoria, nos retiramos á Unza y Murguía, y desde allí por grandes rodéos fuímos á las inmediaciones de Durango, donde tampoco tuvimos mucho sosiego, por que el enemigo no tardó en combinar nuevos movimientos con sus diferentes colunas, y así el 7 hallándonos en las cercanías de Zaldivar, los mismos gefes de los batallones de Guipuzcoa y Vizcaya, con Montezuma, fuímos atacados por el coronel Jauregui con la intrepidez acostumbrada á la cabeza de una tropa escogida; nosotros le opusimos una resistencia correspondiente, y despues de haber peleado como una hora, nos retiramos en dos colunas á saber; Barrutia hácia Elorrio, y los guipuzcoanos con nuestro coronel Gorostidi y algunos vizcainos, contra quienes se dirigía mas la atencion del enemigo, nos retiramos primero hácia Elgueta, y desde allí psamos cuasi de noche por Malzaga á Marquina. Nuestra pérdida en este dia, consistió en un muerto y 5 heridos: el enemigo tuvo 3 muertos y 5 heridos.

La guarnicion de Salinas se rinde prisionera. Noviembre 14.

En las inmediaciones de San Antonio de Urquiola, se nos volvió á reunir Barrutia con su gente, y atragimos con varios movimientos á la parte de Vizcaya las fuerzas y atencion del enemigo; y conseguido esto nos dirigimos rápidamente sobre Salinas de Guipuzcoa, á cuya guarnicion atacamos decididamente el 14 de Noviembre, pero aquellos soldados no considerándose seguros en sus parapetos, despues de dos horas de resistencia, intentaron huir por un lado de la villa; pero al instante fueron alcanzados, y se rindieron á discrecion en número de 60, y entre ellos dos oficiales: pidieron estos prisioneros por única gracia la conservacion de sus vidas, pero nuestro gefes, y en especial nuestro coronel Gorostidi hicieron que se dejasen intactas sus mochilas; y no contentos con esto, compadecidos de que muchos de ellos eran hombres de familia, pertenecientes al provincial de Salamanca, dieron pasaporte á todos á la mañana siguiente, con un socorro para el camino; previo juramento de no servir mas en las banderas enemigas: toda esta ventaja se logró sin mas pérdida que dos heridos por nuestra parte, y el enemigo tuvo la de dos muertos durante la accion. La misma noche del 14 se quiso causar una alarma en Vitoria, donde se hallaba á la sazon el general Torrijos, que reemplazó á Espinosa; al efecto se atacó un piquete de infantería, acantonada en Arechavaleta de Alava, pueblo muy próximo á Vitoria. Se les cogieron 6 prisioneros, y los demás se fugaron abandonado varias armas y efectos, y lograron refugiarse en el cuartel general enemigo, que este dia se hallaba en aquella ciudad.

Perdida de efectos interesantes en Mioma.

Si la fortuna nos era tan proficia este dia en Salinas y Arechavaleta, no lo era así en el lugar de Mioma donde habíamos depostiado los paños y demas efectos de que arriba se hace mencion; pues á pesar de haberse tomado las precauciones mas esquisitas, para que no se trasluciese tan importante depósito, lo llegó á saber (jamas hemos averiguado por que via ni conducto) el Gefe político de Vitoria, el cual contento con noticia tan interesante, se trasladó al momento con un escuadron de caballería á dicho sitio de Mioma, donde se apoderó de cuantos efectos allí teníamos; causándonos de esta manera una pérdida de gran trascendencia, por que se nos privó de poder vestir á nuestras tropas, que á la verdad tenían buena necesidad de reparar su vestuario, destrozado en marchas continuas, principalmente para abrigarse contra la inclemencia del invierno, que este año, empezaba ya á sentirse muy riguroso.

Combate de Villa Real de Alava. Noviembre 15.

Nosotros ignorantes aun de esta pérdida nos dirigimos desde Salinas hácia Villa Real de Alava, á la mañana siguiente 15 de Noviembre: hacía ya dias, que el Gefe político de Bilbao, andaba en nuestra busca con grande actividad y diligencia, y había hecho venir, para mejor asegurar su plan una coluna de la Provincia de Santander de 700 hombres al mando del Brigadier D. Julian Sanchez: y reuniods ambos nos alcanzaron en dicho pueblo de Villa Real, en que á la sazon nos hallábamos como 400 hombres entre guipuzcoanos y vizcainos: los enemigos eran en triplicado número, y ademas esperaban por momentos la coluna del Coronel Jauregui, que desde Salinas, venía siguiendo nuestras pisadas: el Gefe político, nos atacó con suma intrepidez; nosotros á pesar de hallarnos en situacion muy embarazosa, opusimos una resistencia tan fuerte, como sino debiéramos tener mas cuidado, que por el frente: pero mientras así se peleaba, sin ventaja conocida por una y otra parte, el enemigo intentó envolvernos por la espalda, dándonos una carga, con su caballería, en que nos era muy superior: consiguió desordenar algunas compañías; pero nuestro Coronel viendo la importancia de conservar en órden la jente, para evitar una pérdida que hubiera sido horrorosa, é inevitable en aquellas circunstancias en retirada precipitada, poniéndose á la cabeza de algunos voluntarios escogidos pospuesta toda consideracion de peligro, atacó con arrojo temerario á una coluna enemiga, que intentaba cortarnos la retirada, la detuvo y rechazó,y dejando una partida allí mismo para mantener espedita la comunicación de la espalda, pasó con prontitud al frente de la batalla y condujo en órden su gente en retirada; librando á muchos de entre las manos del enemigo que no se atrevió á esparramarse mucho. Así se terminó esta accion al cabo de dos horas de pelea empeñada: nosotros tuvimos 5 muertos y algunos 20 heridos; perdimos ademas 7 prisioneros, á quienes el enemigo, dándoles cuartel los condujo á Bilbao: creyeron tambien los enemigos viendo el arrojo de nuesro Coronel ese dia, que había muerto en la accion, y aun parece lo publicaron así, pero por fortuna no recibió la mas ligera herida: ellos por su parte tuvieron 30 muertos incluso un oficial y sobre 40 heridos.

El Sr. Merino se reune en Orduña. Se entra en Villarcayo. Noviembre 24.

Terminada así esta accion nos retiramos á Aramayona, y los enemigos á Ochandiano, en cuyo camino encontraron la coluna de Jauregui, que venia á todo andar con esperanza de hallarse en el combate; pero de todos modos dejaron de perseguirnos, por que Jauregui, se retiró á Guipuzcoa, el Gefe político de Bilbao á esta villa y D. Julian Sanchez regresó con celeridad á Santander, en cuya provincia Cuebillas aprovechándose de su ausencia había hecho una incursion hábil y atrevida. De esta manera pudimos estar con algun descanso varios dias en las inmediaciones de Orduña, donde se nos incorporó el Sr. Zavala: y vino tambien al mismo sitio á refugiarse con nosotros el Sr. Merino con las reliquias de su gente., que pudo salvar en medio de la persecucion viva y tenaz, que despues de diferentes combates desgraciados sufrió durante muchos dias; sin que tantas desgracias y miserias hubiesen podido abatir su corazon magnánimo. De esta manera todos reunidos descansábamos tranquilamente reponiéndonos para muchas empresas, y nuestros gefes conferenciaban principalmente sobre el modo de sostenernos durante el invierno que era cruel. El enemigo por su parte no se descuidaba, destinó á Vizcaya dos regimientos, tres á Guipuzcoa y otros tres á Alava: en este estado creímos conveniente el llamar su atencion seriamente hácia la provincia de Burgos, y al efecto se puso la mira en Villarcayo, para donde salieron los Srs. Zavala y Merino, con una fuerza de 100 caballos y 500 infantes, guipuzcoanos y vizcainos: nuestro coronel Gorostidi y Artalarrea, no fueron á esta espedicion y se separaron desde las inmediaciones de Orduña, con alguna poca gente, con el obgeto de reunir los destacamentos sueltos de ambos batallones y llamar con ellos la atencion del enemigo, en Vizcaya y Guipuzcoa.

Nuestra coluna espedicionaria, habiendo andando toda la noche, llegó el 24 al amanecer á Villarcayo despues de haber rodeado esta villa, mandó el Sr. Zavala principiar el ataque, en que el enemigo tuvo desde luego tres muertos y algunos seis heridos, pero la guarnicion compuesta de algunos 200 hombres de toda tropa, abandonó sin mas resistencia este pueblo, en el que los gefes quisieron hacer observar á nuestra tropa una buena disciplina, pero como se había peleado por las calles en guerrillas, aunque la tropa cercana á los gefes estuviese en formacion, no se pudo evitar el que varios soldados de estas hubiesen entrado desbandados en las casas y cometiesen tal vez en ellas algunos excesos, que aunque sensibles era irremediables.

Se disminuye en la retirada la coluna espedicionaria. Gorostidi reune los dispersos.

El Sr. Zavla y Merino, pasaron con su coluna á Losa; en este intermedio la guarnicion de aquella villa, se había replegado á una coluna al mando de Manresa, y en combinacion con otra de Santander, vinieron á atacar á la nuestra á Losa, pero aunque evitó su encuentro aquí, se halló de nuevo alcanzada en Villalba por la coluna enemiga de Bilbao, al mando del coronel Depablo, con la cual escaramuzó la nuestra, mas de media hora, y desembarazándose así de este ataque, continuó sin ser inquietada su marcha á Orduña, donde llegó con mucha disminucion, por que la viva persecucion que había sufrido en su retirada había causado mucha dispersion en esta coluna, ayudada tal vez del disgusto que tenían en andar por aquella parte: nuestro Coronel y Artalarrea se hallaban á esta sazon en las inmediaciones de Guernica, donde se les fueron reuniendo todos estos dispersos en gran número. Merino regresó desde Orduña á principios de Diciembre al teatro de su gloriosa campaña en Castilla, y el Sr. de Zavala le dio un refuerzo de 200 caballos y 400 infantes, bien que estos á breve tiempo volvieron atrás no acomodándose á vivir entre solos castellanos: Cuebillas se separó tambien en Orduña dirigiéndos con su gente hacia la Montaña.

Plan para sostenerse durante el invierno

Nuestro Coronel por su parte tomó nuevo acuerdo sobre el modo de sostenerse durante el invierno, que principiaba muy riguroso en unas provincias llenas de tropas enemigas tan aguerridas; y combino en que lo mas acertado sería traernos subdivididos procurando conservar sus fuerzas para la primavera siguiente. Siguiendo este plan, se dirigió desde Orduña, con sus guipuzcoanos divididos en varias colunas á la provincia de Guipuzcoa, de donde había estado ausente hacía bastante tiempo; mas apénas puso pie en ella la primera coluna nuestra, cuando el enemigo desplegando toda su actividad empezó una persecucion cruel, ayudado al mismo tiempo de un invierno borrascoso que nos fatigaba en estremo.

Emboscada de Machiventa. Diciembre 10. Sorpresa de Arrola. Diciembre 14.
 

Y así una de estas colunas de 50 á 60 hombres fué alcanzada en el monte de Machiventan entre Azpeitia y Beasain, por otra enemiga de 130 hombres al mando de Soroa, que venía á nuestro alcance con mucho ardimiento; nuestro Coronel queriendo sacar de esta circunstancia alguna ventaja, dejó á la espalda á la derecha del camino 12 hombres al mando de D. Ascensio de Lausagarreta capitan á la sazon de granaderos, y él con el resto de la gente continuó su retirada con la misma precipitacion, hasta el alto del mismo monte, donde desplegando su gente en batalla, esperó á Soroa, que nos atacó decididamente: mas apenas se rompió el fuego por el frente, cuando Lausagarreta dirigió el suyo por la espalda con tan buen acierto que á poco rato quedaron muertos dos enemigos y 6 heridos, huyendo precipitadamente los demas de aquella emboscada: de esta suerte pudimos verificar tranquilamente nuestra retirada, y evitar el encuentro de otra coluna de 300 hombres que al mando de Jauregui, se dirigio á envolvernos de acuerdo con Soroa: mas viendo que el enemigo no tardaría en seguirnos y que no nos era posible contrarrestarlo, despues de haber andado errantes por lo mas áspero de los montes de Guipuzcoa, sufriendo hambres y penalidades increibles entre hielos y entre nieves, fuímos últimamente á parar á los caseríos mas elevados del monte de Uribarri de Oñate, creidos de que podríamos estar allí con algun sosiego; pero todo fué en vano, por que el enemigo conocía todas nuestras marchas por el rastro que dejábamos en la nieve, y así nos siguió hasta el mismo monte, y se arrojó sobre unos 50 de los nuestros que estaban tomando un pequeño refrigerio en el caserío de Arrola, que conociendo luego á los enemigos pudieron retirarse con sumo trabajo por el único costado de la casa, que aun estaba por cercarse: nuestro Coronel estaba próximo á este sitio y luego que advirtió el peligro de los suyos, corrió á su socorro, y nuestros fugitivos de Arrola pudieron ampararse entre sus filas: de esta manera, en una sorpresa tan completa solo se perdiéron dos prisioneros que fueron fusilados por el enemigo, el cual por su parte tuvo un muerto.

Se intercepta un correo. Pérdida de los aduaneros de Atallu. Se ataca á la guarnicion de esta villa.

Tres dias despues de esta accion otra coluna nuestra interceptó en las cercanías de Alegría, un correó de gabinete, á quien en su persona no se le causó el mas leve daño. Nosotros despues del encuentro de Aroola nos dirigimos hácia Navarra, y habiendo recorrido diferentes pueblos llegamos á Arriba y Atallu, seguido siempre por alguna coluna enemiga, y en especial por la de Soroa, que no nos dejaba sosegar un momento siguiéndonos por el rastro de la nieve, y en estos dos pueblos cogió á 9 realistas, los cuatro de ellos aduaneros de Navarra y los restantes de nuestro batallon, los cuales todos fueron afusilados despues. Nosotros desde allí pasamos hácia la parte de Azpeitia, y el 23 de Diciembre atacamos con 140 hombres á la guarnicion de esta villa, que se defendió favorecida de su fortificacion, y no siéndonos posible superarla sino á costa de mucha gente, se desistió de este empeño. El enemigo parece tuvo dos muertos y por nuestra parte lo fué el oficial D. Domingo Mendiguren y heridos levemente el teniente D. Juan Ignacio Elguea, y un soldado.

Combate en Iciar. Enero 1º de 1823.

Despues de este ataque nuestro coronel preveió que sobrevendrían al instante las colunas enemigas de Guipuzcoa, y así pasamos á Vizcaya, donde no pudimos permanecer á causa de la viva persecucion que nos daban las colunas enemigas de este Señorío; y así determinémos arriesgarnos á ir á la Navarra atravesando la Guipuzcoa y con esta idéa llegamos á media noche último dia del año á Iciar, y al amanecer siguiente 1.º de Enero de 1823 nos preparamos á continuar el camino despues de oir misa, pero Soroa que andaba en aquella comarca supo nuestro movimiento, y andando gran parte de la noche, llegó con gran diligencia á Iciar, á tiempo que estábamos en formacion oyendo Misa; pero era tal la celeridad del enemigo que no tuvimos mas tiempo que el preciso para salir de la Iglesia y tomar una posicion que defendimos á todo empeño, y así logramos rechazarlo causándole la pérdida de dos muertos y seis heridos, con solos cuatro heridos de nuestra parte. Valionos mucho nuestra decision, por que de esta manera evitamos el punto de Iraeta hácial el cual procuraba echarnos Soroa, por tenerlo ocupado de antemano con 160 soldados, y por lo mismo cambiando de direccion nos retiramos al caserío de Picoaga en las faldas del monte Izarraiz, de donde al dia siguiente nos dirigimos todos á Régil.

Se renueva el combate en Celatun. Enero 2.

Mas apénas llegamos á este pueblo, cuando fuímos alcanzados de nuevo, y atacados por la coluna de Soroa, engrosada en el camino: aquella situacion nos era poco favorable, y por lo mismo pasamos á ocupar el alto de Celatun del monte Ernio, donde tomamos una posicion que se defendió contra todos los esfuerzos del enemigo, hasta que sobrevino la noche, la cual separó á los combatientes, retirándose Soroa á Régil y nosotros á la venta de Iturrioz, de donde al dia siguiente fuímos á los montes de Berástegui, atravesando el Orio, en Villabona ántes del amanecer. En estos dos encuentros de Régil y Celatun solo tuvimos un herido, pérdida muy leve, comparaa con la del enemigo que tuvo 4 muertos y 6 heridos, y lo fué tambien el caballo del mismo Soroa; esta diferencia consistió como en otras muchas ocasiones en la ventaja de nuestra posicion, que como atacados siempre teníamos á escoger y nuestro Coronel tenía particularmente tino y habilidad en sacar gran partido de las ventajas que prestase la situacion del terreno.

Cerca de Arechavaleta se ataca á una escolta.

Se ofrecieron muchas dificultades para poderse permanecer en Navarra y así determinamos entretener á los enemigos con otra marcha retrograda, dirigiéndonos otra vez á Vizcaya por los montes de Mutiloa y Aranzazu, en cuyas marchas empleamos varos dias; y el 10 de Enero al atravesar el camino Real, cerca de Arechavaleta nos hallamos con una partida de tropa enemiga, á la que atacamos con denuedo, pero logró huir y guarecerse en Salinas (donde el enemigo había puesto nueva guarnicion) abandonando en el campo 4 muertos. Hecho esto continuamos nuestro camino dirigiéndonos á Aramayona, donde se hallaba Zavala con sus batallones, y todos juntos, pudimos entregarnos tranquilamente al descanso, de que tenía mucha necesidad la gent; mas el enemigo noticioso de nuestra situacion, movió á breve tiempo contra nosotros una coluna de 800 hombres al mano del coronel Depablo; y ademas Soroa, despues de engrosar su coluna con la gente disponible de varias guarniciones de Guipuzcoa, se puso tambien en nuestra busca.

Ataque de Navarniz. Enero 17.

Por lo cual la mañana del 15 salimos de Aramayona, con direccion á Lequeitio todos los que estábamos allí: Soroa nos siguió hácia esta villa, y Depablo seguía tambien nuestra direccion aunque de mas léjos: pasamos en Navarniz la noche del 16 y á la m añana siguiente vimos que venia en nuestra busca muy de cerca Soroa con su coluna fuerte de 500 hombres, á la cual se determinó combatir, ántes que verificase su union con la otra coluna enemiga; y advertidos por nuestras avanzadas del camino que traía Soroa, tomamos una situacion muy ventajosa en la cumbre del monte de Navarniz, cubiertos al frente por unas paredes que cortaban el monte, y apoyados los dos costados en las faldas escarpadas del mismo, por donde no era posible envolvernos: ademas el campo estaba cubierto de cuatro pies de nieve, y hacía un frio intolerable. Luego que llegó Soroa, conoció que nuestra posicion no podía ser envuelta por los costados, y mandó atacarla por el frente, mas aunque reiteró varios ataques con suma audacia no pudo forzar nuestra posicion; pero cuando estaba próximo á retirarse, nos llegó un parte de que venía aproximándose por la espalda la otra coluna enemiga, y para evitar su encuentro dejamos aquella posicion, dirigiéndose Zavala con los vizcainos á los montes de Durango, y Gorostidi con los guipuzcoanos pasó al pueblo próximo de Izpazter, sin que el enemigo nos inquietase en el camino. En este combate adquirimos todos aun para con los enemigos mucho aumento de reputacion: los guipuzcoanos tuvimos dos muertos y tres heridos, y los contrario 12 muertos y 16 heridos.

Vuelven á Guipuzcoa, y se apoderan de un correo. Se hacen varios prisioneros, cerca de Villabona. Febrero, 8.

Despues de reposar dos dias en Vizcaya como las colunas enemigas reforzadas con mas gente viniesen en nuestra busca, para evitar su encuentro, pasamos los guipuzcoanos á las inmediaciones de San Sebastian, y el 23 de Enero, atacamos cerca de Astigarraga un correo, cuya escolta nos conoció ántes que la pudiesemos cercar, y así despues de una ligera escaramuza logró escaparse con tres heridos. Aquella noche nos retiramos de esta comarca, pero el 30 volvió nuestro coronel con unos 16 hombres á presentarse en el camino real cerca de Rentería: esta inesperada aparicion puso en un movimiento general á las guarniciones de San Sebastian, Tolosa, Irun y otras partes que salieron en convinacion contra nosotros en cuya vista nos retiramos á Arano y los enemigos despues de haber andado inutilmente, perdido nuestro rastro volvieron á sus respectivos acantonamientos; pero nosotros aprovechándonos de esta quietud volvímos otra vez al camino Real á entorpecer las comunicaciones del enemigo, y el ocho de Febrero se formó una emboscada entre Villabona y Andoain, á poco rato apareció un corréo escoltado; y á la primera descarga fueron muertos dos soldados enemigos, y los demas se rindiéron prisioneros en número de 23: eran provinciales de Salamanca y fueron tratados con tanta humanidad que varios de ellos prendados de este trato se incorporaron voluntariamente al batallon y los demas anduviéron libres.

Otro combate cerca de Abalcisqueta. Febrero 11.

Volvimos á Arano por mayor seguridad sin que nadie nos inquietase y la noche del 10 al 11 con una marcha rápida y penosa nos trasladamos desde el pueblo de Gorriti, hasta las cercanias de Alegria, en cuya inmediacion se formó una emboscada para coger un correo que se esperaba pasase escoltado aquella noche; pero noticiosos los enemigos de este movimiento destacaron contra nosotros desde Tolosa la misma noche una coluna de 400 hombres al mando del coronel Asura, quien nos alcanzó entre Alegria y Aralar, en cuyo punto nos hicimos fuertes, sosteniendo un fuego vivísimo y empeñado: esta accion duró sobre cinco horas; y varias veces se obligó á la bayoneta á las guerrillas enemigas, que mas nos inquietaban, á replegarse al grueso de su coluna, causando no poca admiracion á los mismos enemgios esta manera intrépida, y decidida con que nuestros soldados peleaba. Concluída esta accion nos retiramos con mucha órden y descanso á Azcarate de Navarra; el enemigo tuvo este dia 8 muertos y 12 heridos y nosotros solo perdimos un tambor prisionero, sin ningun muerto. Se distinguieron particularmente en esta accion D. Ventura Otegui, y los subtenientes D. domingo Buenechea, D. Vicente Goenaga y D. Manuel Altamira.

Una coluna enemiga es batida en retirada en Zubieta.

Desde Azcarate volvimos otra vez con algunos rodeos á las inmediaciones de San Sebastian y hallándonos el 19 de Febrero en Zubieta barrio de esta ciudad, despues de haber recogido la víspera algunas municiones en el puerto próximo de Orio, vinieron á atacarnos 200 Provinciales de Salamanca enviados desde aquella plaza: nuestro coronel procuró atraerlos con una retirada disimulada al llano de la poblacion, para luego cortarles su retirada, pero los provinciales conociendo la estratagema y el peligro á que se esponian, no se atrevieron á pasar el rio, y se contentaron con disparar algunos tiros desde el puente desde el cual fueron desalojados por 30 cazadores nuestros, que les siguieron el alcanze hasta que entraron en la Plaza de San Sebastian, ellos tuvieron dos muertos y tres heridos, sin pérdida de nuestra parte. Aquella noche pasamos en Villabona, y al dia siguiente á Arano en cuyas inmediaciones estuvimos algunos dias con un sosiego no acostumbrado haste entónces.

Emboscada cerca de Renteria.

Pero no queriendo estar ociosos la noche del 3 de Marzo, se preparó una emboscada cerca de la venta de Rentería, con intento de coger á un correo, que se esperaba de la parte de Oyárzun al cual se le cogió efectivamente y se quemó el carruage en que iba, mas la escolta del correo logró fugarse por una equivocacion originada en medio de la suma oscuridad de aquella noche por que se tuvo por enemiga una partida nuestra emboscada, que como tal atrajo sobre sí la atencion de todo el cuerpo; por cuya casualidad los soldados enemigos lograron fugarse de entre nuestras manos, por no haberse hecho caso de ellos, creyendo que eran compañeros: en este lance murió un oficial nuestro; cuya pérdida nos fué muy sensible, tanto por sus prendas como por la equivocacion que había sido causa de ello.

Se sigue á un comboy. En Baraibar se detiene el ímpetu de un escuadron. Marzo 5.

A la mañana siguiente nos retiramos á Goizueta, y el mismo dia salió tambien Jauregui de San Sebastian con una gruesa coluna que al principio creiamos venia en nuestra busca; pero despues nos cercioramos de que iba en conserva de un comboi mui interesante, dirigido á proveer de municiones á la Plaza de Pamplona. Nuestro coronel determinó seguir de cerca á este comboi con ánimo de aprovecharse de cualquiera oportunidad para atacarlo con ventaja, y el 6 nos situamos en las inmediaciones de Baraibar cerca de Lecumberri, á donde Jauregui acababa de llegar con su comboy; pero este, sea que tuviese noticias nuestras, ó por pura precaucion, envió algunos 40 caballos á dicho pueblo de Baraibar, de donde hacía poco que el grueso de nuestra gente había salido; la caballería enemiga alcanzó y acuchilló á varios realistas que iban rezagados cerca de nuestra brigada, pero observando esta novedad la compañía de cazadores contramarchó con celeridad extraordinaria, y contuvo á la caballería enemiga, miéntras se ponía en salvo el resto de la brigada con todos sus rezagados, y los pocos que aun quedaban en el mismo pueblo de Baraibar. En este lance fuéron muertos 5 realistas sin pérdida alguna de parte del enemigo. Nuestro Coronel dirigió su retirada por las inmediaciones de San Miguel de Escelsis al pueblo de Irañeta, y el enemigo habiendo ya asegurado su gran convoy, tomó por su parte las mas activas disposiciones de atacarnos con todas las fuerzas que había reunido en esta comarca para defender su convoy de entre todas las que tenía disponibles en Navarra y las tres provincias vascongadas.

Sumo peligro en Irañeta de que se salvan los realistas.

Nuestra posicion en Irañeta era sumamente peligrosa, estábamos rodeados por tres mil enemigos situados en Echarri, Lecumberri é Irurzun: nuestra tropa estaba muy fatigada y el campo se hallaba cubierto de seis palmos de nieve, la cual por conservar el rastro de la gente nos era sumamente perjudicial. Se estuvo con suma vigilancia sin atrevernos á encender lumbre, á pesar del intenso frio, y á poco mas de la media noche volvimos á ponernos en marcha con nieve hasta el pecho, con direccion á Vetelu, donde luego que se llegó se dispuso tomar algun alimento de que había estrema necesidad; pero el enemigo que nos seguía por el gran rastro que dejábamos en la nieve, pareció á poco rato en gran número en las inmediaciones de aquel pueblo: por lo que dejando nuestra compañía de cazadores para entretener su vanguardia, tuvimos que seguir en retirada, dirigiéndonos primero á Azcarate y despues por Bedayo y Amézqueta á los altos de Ernaizaga hasta donde habían venido nuestros cazadores en continua escaramuza con la vanguardia enemiga que fué detenida y rechazada aquí, con lo que el resto de nuestra coluna tuvo lugar de dirigirse á Ataun, donde se nos incorporaron los cazadores: pasamos en este pueblo aquella noche en una barriada retirada, y los enemigos durmieron en gran número en Abalcisqueta y Amézqueta, pueblos próximos á nosotros; por lo que despues de reposar lo preciso con suma vigilancia, nuestro Coronel se puso en movimiento con toda su gente, á poco mas de la media noche haciendo guardar tanto silencio, que nadie nos sentía; y atravesando así ántes del amanecer el camino Real por Beasain, llegamos aquel mismo dia á Cestona, y en otra jornada á Ondarroa en Vizcaya, cuya provincia á la sazon no era recorrida por colunas enemigas, y así nuestra gente tuvo lugar de descansar y reponerse de las fatigas de una marcha penosa, en estremo peligrosa, habiendo logrado nuestro Coronel frustrar con su sagacidad y prudencia el plan mas bien concertado y mas rápidamente egecutado contra nosotros por el enemigo, el cual no sacó de esta persecucion otro fruto que perder mucha gente de fatigas.

Aumento estraordinario de los realistas guipuzcoanos. En Legazpia se rechaza la caballería enemiga y se bate á su infantería. Marzo. 15.

Nuestro coronel se aprovechó de esta quietud para acelerar la saca de gente en Guipuzcoa, en cuya operación se trabajó mucho hacía días, á cuyo fin se reforzaron y aumentaron las partidas encargadas de su egecucion: bien que esta operación se nos facilitó mucho por los mismos enemigos, pues habiendo mandado estos, que se formase un batallon de 1000 plazas con naturales del mismo pais, fué tan mal recibida esta órden suya que los jóvenes se nos agregaban á bandadas, unos por su entusiasmo y otros por preferir nuestro servicio al de los enemigos. Para dar calor á esta operación volvimos á Guipuzcoa hallándonos en Legazpia, fuímos atacados por Jauregui con una coluna de 300 infantes y un escuadron de caballería el cual nos dio una carga, mas fué rechazado y obligado á retirarse á retaguardia de su infantería, con la cual combatimos de nuevo, como dos horas y media hasta que el enemigo, se retiró á Villa Real teniendo de pérdida 4 muertos entre ellos un oficial y heridos 6 y varios caballos: nosotros solo tubimos un muerto.

El Trapense inflama mas el entusiasmo de los guipuzcoanos.

Despues de esta accion nuestro coronel hizo que se le reuniesen los jóvenes de diferentes pueblos nuevamente agregados en gran número, con los cuales, pasamos de diferentes montes á Leiza de Navarra, donde á poco tiempo se nos vino de Francia el brigadier Fr. Antonio Marañon, Monje Trapense, el cual arengaba con frecuencia á la tropa y en especial á los nuevos voluntarios con el celo y fuego que le es propio, confirmándoles é inflamando mas sus ánimos si era posible en la causa del Trono y del Altar. Esta multitud de jóvenes sin armas nos servía de mucho embarazo, ocupando inutilmente á los antiguos realistas; por lo que nuestro coronel de acuerdo con el Trapense y por disposicion del Exmo. Sr. D. Vicente Quesada, general en gefe de las tropas de estas provincias, trató de llevarlos á Francia para armarlos y organizarlos: con esta idéa pasamos á las inmediaciones de Irun, y acampamos en el monte de San Marcial, desde donde veiamos tambien el campamento del egército aliado situado á la orilla derecha del Bidasoa.

Combate de S. Marcial. Marzo 25.

Se hallaba de guarnicion en Irun, el regimiento Imperial Alejandro, el cual viéndonos tan de cerca vino á atacarnos con aquel denuedo y decision en que se distinguía este cuerpo, pero nosotros dejando á la espalda la gente desarmada lo aguardamos con firmeza, y despues de un largo rato de pelea, le obligamos á buscar su asilo precipitadamente en las fortificaciones de Irun, en que permaneció encerrado: el enemigo tuvo dos muertos y 3 heridos, y no hubo pérdida alguna de nuestra parte.

El egército aliado estuvo mirando con suma atencion este combate, y en el momento que vieron que la victoria se decidía por nosotros, hicieron resonar el aire con muchas vivas, y con el sonido de sus clarines.

Se organiza el 2.º batallon.

Nosotros continuando nuestra marcha, nos acercamos al confin de Francia, y obteniendo por el Trapense de las autoridades Francesas el debido permiso, no sin algunas travas, atravesando el Bidasoa, sin que nadie nos inquietase y llegamos felizmente a San Juan de Luz donde nuestro coronel entregó al Sr. general Quesada, unos 500 guipuzcoanos de los nuevamente levantados, con quienes este activo y hábil general formó y organizó en pocos dias el segundo batallon de Guipuzcoa. Allí permanecimos hasta el 30 de Marzo, en cuyo intermedio se repuso el armamento del primer batallon; se acordó lo que hariamos á la entrada del egército aliado, y se ordenaron varios medios de reunir fondos para subvenir á los gastos del egército realista.

El 1.º de Abril regresó nuestro coronel á España con el primer batallon por el camino de Vera, y permanecimos en las cercanias de este pueblo los cinco dias siguientes: el 6 le participó nuestro general Quesada que el egército aliado frances reconcentrado ya en las orillas del Bidasoa, iba á verificar el dia inmediato su entrada en España; en consecuencia de este aviso, y las instrucciones que tenia nuestro coronel pasó con el primer batallon de Vera á irun, donde entramos ya de noche con el mismo general Quesada, habiendo abandonado las tropas enemigas esta villa desde nuestra llegada. Algun rato despues y durante la misma noche llegó tambien á Irun el Trapense con el segundo batallon de Guipuzcoa.

Los realistas guipuzcoanos reciben en Irun el egército aliado. Abril 7. Y marchan á su vanguardia.

A la mañana siguiente 7 de Abril ántes del amanecer se formaron en coluna á lo largo del camino real de Irun los dos batallones de Guipuzcoa, teniendo á la cabeza á su general Quesada acompañado del Trapense y de una brillante Estado Mayor:, á poco rato principió á entrar el egército aliado por dos puentes que había echado sobre el Bidasoa, y luego que se observó que los aliados habían entrado en el territorio español, rompimos la marcha con nuestro General á la cabeza, formando los dos batallones de Guipuzcoa solos la vanguardia del egército aliado; y en esta forma lelgamos aquella noche a Andoain; la vanguardia francesa á Hernani y la Junta provisional del Gobierno quedó en Oyárzun. De esta manera nuestro Coronel con los dos batallones de Guipuzcoa tuvo el honor de recibir en territorio español y de marchar á la vanguardia de la Junta provisional de Gobierno y del egército aliado.

En igual forma llegamos el 8 á Tolosa, el 9 á Villarreal, el 10 á Mondragon; pero este dia al paso por Vergara se reunió al general Quesada el brigadier Zavala con tres batallones de Vizcaya, y fuímos todos juntos hasta Mondragon.

Un destacamento se apodera de 125 carros de armas. Abril 7.

En esta villa supo nuestro Coronel un hecho señalado egecutado por una partida de nuestro batallon: D. José María Cruzeta teniente del primer batallon, llegó el 7 de Abril á las inmediaciones de las fábricas de Plasencia con un destacamento de 30 hombres, y calculando sobre el aturdimiento que había de causar en los enemigos la entrada del egército aliado que se tenía por seguro, echó la voz de que él venía precediendo á 4000 hombres, el enemigo engañado de este ardid huió despavorido, abandonado 124 carros de fusiles encajonados de que se apoderó Cruzeta. En la misma villa de Mondragon recibió nuestro general Quesada la diputacion de la villa de Bilbao con quien tuvo una conferencia, y de sus resultas mandó que el 2.º batallon de Guipuzcoa continuase su marchá á la vanguardia del egército aliado á Vitoria, y succesivamente hasta Madrid: y el mismo se dirigió á Bilbao con el 1.º de Guipuzcoa, dejando en las inmediaciones de Durango á los tres batallones de Vizcaya.

Entra en Bilbao el 1º.er batallon.

De esta suerte la mañana del 12 cerca del medio dia entró en Bilbao el 1.º de Guipuzcoa con su coronel Gorostidi, llevando á la cabeza á nuestro general Quesada: hacía poco que los enemigos habían abandonado esta villa, y fuímos recibidos en ella con muchas demostraciones de obsequio y alegría, y por nuestra parte procuramos corresponder al buen afecto de sus habitantes, observando una severa disciplina, y prestando á las autoridades el auxilio necesario para hacer mantener el mejor órden: en términos que en este pueblo no se conocía ninguno de aquellos lances desagradables que en los cambios de gobierno suelen esperimentarse, y las autoridades protegidas de la fuerza pudieron desplegar todo aquel vigor con que se deben hacer respetar, principalmente en lances semejantes, sus disposiciones.

Espedicion hacia Santander.

Nuestro General Quesada, despues de establecer en Bilbao las autoridades Reales pasó á Vitoria, donde se hallaba la Junta Provisional de Gobierno, llevándose consigo 70 soldados escogidos de nuestro 1.er batallon para el de guias del General que dispuso ofrmar S. E.: de esta ciudad volvió á breves dias á Bilbao donde con su actividad acostumbrada tomó sus disposiciones para abanzar hácia Santander: llevó consigo S. E. para esta espedicion las dos compañías preferentes de granaderos y cazadores de nuestro 1.er batallon que componía una fuerza de 220 hombres, ambas al inmediato mando de D. Pedro Villanueva, 2.º Comandante del mismo cuerpo, mereciendo de S. E. la distincion de llevarlas cerca de su persona.

Ocupacion de Santander. Pasan al bloqueo de Santoña.

En el pueblo de Ramales se encontraron nuestras compañías una brigada francesa que despues de haber hecho un movimiento por las Encartaciones se dirigía hácia Santoña: en la Cavada se presentaron al general algunos 120 soldados del provincial de Valladolid con un coronel y algunos oficiales de este cuerpo que por entónces se agregaron en la coluna de nuestras dos compañías, y el 27 de Abril entró nuestro General en Santander con las mismas sin oposicion alguna por haberla abandonado las tropas enemigas, y al otro dia llegó allí con algunos pocos soldados el mariscal de campo Longa, nombrado Gobernador de aquella Ciudad y Provincia. Nuestro General pasó á los tres dias á Escalante acompañado de 20 cazadores nuestros al mando del subteniente D. Miguel Antonio Esnaola para cuyo tiempo había venido ya por órden del mismo General, el Mariscal de Campo Valero con tres batallones de Vizcaya á formar el bloqueo de la plaza de Santoña, y con el propio objeto se hallaba tambien allí una brigada aliada. Nuestro General se hizo cargo de las disposiciones tomadas para este bloqueo, dió sus instrucciones á Valero y regresó á Santander, de donde se dirigió á Burgos habiendo dado ántes órden á nuestras dos compañías para que pasasen al sitio de Santoña á las órdenes de Valero, lo que egecutaron sin tardanza.

Impiden un desembarco en Treto.

A su llegada los batallones de Vizcaya estaban situados en Laredo, Colindres y Barcena, donde estaba el cuartel general, al cual fueron destinadas nuestras dos compañías: la brigada francesa se hallaba en Escalante, bien que permaneció pocos dias porque á breve tiempo en virtud de una órden, marchó para Burgos, dejando solos á los batallones de Vizcaya, en frente de una plaza defendida por una guarnicion numerosa y atrevida, capaz de egecutar muchas salidas; por lo que nuestras dos compañías se mantenían con mucha vigilancia: y así hallándose las mismas el 9 de Mayo, guardando la línea de Puntes desde la barca de Treto, hasta Ramales á las órdenes del capitan de granaderos D. Vicente Marruquin, el enemigo intentó un desembarco con lanchas cañoneras en el punto de Treto, donde había un destacamento de 30 cazadores nuestros al mando del subteniente Altamira, quienes le impidiéron el desembarco proyectado á pesar de su vivo fuego de fusilería y artillería, obligándole á retirarse con pérdida considerable, sin desgracia alguna por nuestra parte.

El enemigo intenta sorprenderlas en el puntal de Colindres.

En la propia forma las mismas dos compañias á las órdenes del capitan Marruquin coadyuvaron eficazmente al mariscal de campo Valero á impedir un desembarco que el enemigo intentó el 14 en el puntal de Colindres protegido con la artillería de las cañoneras. No tuvo mejor suceso la sorpresa que este intentó á la media noche del 19, por 700 en el campo de los guipuzcoanos, situados en Colindres en número de solos 100 hombres, pues á pesar de su silencio y rapidez de su ataque verificado en tres colunas, fueron descubiertos los enemigos por la vigilancia de nuestras abanzadas, que haciendo vivo fuego sobre ellos dieron lugar á que los capitanes de granaderos y cazadores, Marruquin é Iturriza, viendo la imposibilidad de resistir á fuerzas tan escesivamente superiores, se retirasen en el mejor órden al monte inmediato, de donde volvieron el propio dia á ocupar el mismo punto de Colindres sin haber tenido la mas ligera pérdida.

Despues de este encuentro permanecieron muy pocos dias en el bloqueo de Santoña nuestras dos compañías, pues tuviéron orden de incorporarse al batallon, que en todo este intermedio había estado de guarnicion en Bilbao, aprovechando este descanso en perfeccionarse en la instrucción: y ahora debía pasar á Guipuzcoa en virtud de gestiones que al efecto hizo cerca de la Junta provincial de Gobierno, la Diputacion de esta Provincia: y S. A. S había dado esta órden accediendo á las instancias de la Provincia.

Pasan á Guipuzcoa.

Nuestro Coronel determinó adelantarse al batallon para acordar con la Provincia los puntos que debía oucpar y el servicio que debería prestar este cuerpo, y con esta idéa la noche del 23 de Mayo llegó á Villafranca donde á la sazon esta M. N. y M. L. Provincia se hallaba reunida en Junta general, la cual deseosa de manifestar su aprecio á nuestro Coronel y demas compañeros suyos hizo á la mañana siguiente el acuerdo que á la letra dice así:

Demostraciones de aprecio de la Junta general de Guipuzcoa.

"El Exmo. Señor Duque de Granada de Egea, hizo presente á la Junta que el benemérito coronel D. Francisco María de Gorostidi había llegado á noche, y le parecía propio del deber de esta Junta general manifestar su singular satisfaccion, á tan digno hijo que con sus servicios y hechos de armas á dado un nuevo timbre á las glorias de Guipuzcoa. La Junta que se halla muy penetrada de los mismos sentimientos nombró á este efecto una comision compuesta del mismo Exmo. Señor Duque, el Señor D. Fausto Corral y Señores apoderados de la ciudad de San Sebastian, Tolosa, Azpeitia y Segura, para que las proezas que el Señor Gorostidi ha hecho para libertarnos de la opresion bajo la cual hemos gemido durante el tiempo que ha regido el odiado sistema constitucional, queden para siempre consignados en los fastos guipuzcoanos.

Esta brillante comision desempeñó su encargo con la finura y lucimiento propio de la nobleza y elevacion de sentimientos correspondientes al distinguido nacimiento de los Señores que la componían, y diéron á la Junta el descargo siguinete:

"Los Señores comisionados nombrados para cumplimentar y congratular el Sr. coronel D. Francisco María de Gorostidi, comandante del 1.er batallon de esta M. N. y M. L. Provincia por las estraordinarias proezas con que ha contribuido á libertarla de la opresion en que gemía, hicieron presente al Congreso que este héreo despues de haberles manifestado la dulce emocion que le causaba esta demostracion cariñosa de su madre la Provincia, estaba pronto á sacrificarse en su servicio en cuantas ocasiones se ofrecieren, como lo ha verificado hasta ahora, y que les pidió espusiesen á la Junta los sentimientos de reconocimiento y del mejor afecto que siempre había profesado á su madre la Provincia; y la Junta se dio en un todo por satisfecha, renovando el muy singular aprecio que hace de un hijo suyo tan benemérito."

La Junta general reorganiza sus batallones.

De esta manera tan espresiva manifestó la Junta general de esta Provincia, su reconocimiento y gratitud á los servicios prestado por sus hijos los beneméritos realistas guipuzcoanos en la persona de su digno Coronel: mas esta fidelísima Provincia celosa siempre de promover el mejor servicio del Rey, no se contentó con esto, sino que tomó las disposiciones mas acertadas para mejorar el servicio de sus batallones realistas y el bien estar de sus individuos. Al efecto en 31 de Mayo animada de los mas vivos sentimientos de concurrir de un modo eficaz á conseguir la suspirada libertad del Rey nuestro Señor, decretó, que las dos actuales batalloens 1.º y 2.º se refundiesen en uno solo de 1000 plazas de naturales del mismo pais, distribuidas en 10 compañías la mando del coronel D. Francisco María Gorostidi, empleándose en él, los oficiales guipuzcoanos de ambos con sus respectivos grados: que este cuerpo fuese vestido á costa de la misma Provincia y se atendiese á sus individuos con una gratificacion ó surplus diario, destinando desde luego para estos gastos durante el primer semestre 864.000 rs. efectivos por donativo gratuito de la misma Provincia. Se tomaron otras muchas medidas dirigidas todas al mas pronto y mejor cumplimiento de este decreto; y en fin esta fidelísima Provincia no omitió medio alguno para el mejoramiento de este cuerpo realista recomendando á su Diputacion la mayor actividad y llevar á debido efecto su acuerdo: y esta á cuya cabeza se hallaba el Exmo. Señor Duque de Granada, ha llenado en un todo los deséos de la Junta general impelido del celo por el mejor servicio del Rey y amor á esta Provincia de que S. E. tiene dadas tan repetidas pruebas.

Pasan al bloqueo de San Sebastian. Junio 17.

Poco despues que el primer batallon vino de Vizcaya á Guipuzcoa fué destinado al bloqueo de San Sebastian á peticion del General aliado, encargado de este sitio, y se le confió por este el punto de Igueldo, debiendo cubrir una línea que desde el farol de Montefrio se estendía hasta la Antigua, donde se unía con el campo aliado; el servicio se hacía con el mayor vigor, y era grande la fatiga de la tropa, para evitar que nadie entrase ni saliese de la plaza, por esta parte; á cuyo fin se tenía la mayor vigilancia, principalmente de noche, en que el enemigo hacía sus tentativas.

Se apresa una balandra. Se hace otra presa importante de un cachemarin artillado.

Así es que la noche del 20 de Julio intentó salri de la plaza, una balandra con todo el posible sigilo, prevalida ademas de la oscuridad de la noche; mas fué reconocida por las avanzadas de nuestro batallon que estaban pegadas á las peñas del puerto, las cuales hicieron fuego sobre la balandra, y al propio tiempo nuestra guardia del farol, hizo la señal de aviso convenida á los buques de la armada aliada, que advertidos de esta novedad se acercaron hacia el puerto y apresaron la balandra. Lo propio sucedió la noche del 25 de Agosto en que con iguales precauciones salió un cachemarin enemigo artillado y bien tripulado con 80 hombres; mas fué igualmente reconocido por nuestros guipuzcoanos que á un mismo tiempo hicieron fuego contra él, y las señales convenidas á la escuadras aliada, que con este aviso dirigió su rumbo la vuelta de tierra y apresó tambien este cachemarin.

Demostraciones de aprecio del general aliado.

Estas dos presas debidas á la vigilancia de los guipuzcoanos, fueron de mucha importancia en este bloqueo, tanto por frustar el destino que llevaban principalmente el cachemarin que era mui interesante, como por las noticias que se adquirieron del estado de la plaza, y así el general Conde Richard comandante de las tropas aliadas del bloqueo vino en persona por dos veces á nuestro campo de Farol á manifestar de la manera mas atenta su reconocimiento por la constancia con que sufría nuestro batallon los trabajos penosos de un largo bloqueo; y lo mucho que con su gran vigilancia había contribuido tan eficazmente al apresamiento importante de los dos barcos enemigos, que influyó no poco en la rendicion de esta plaza.

Rasgo de valor y generosidad de un cadete.

Durante este mismo bloqueo sucedió un hecho que mereció los aplausos de todo el egército aliado: un desertor que pudo escapar la mañana del 11 de Setiembre de la plaza de San Sebastian y llegar nadando á la isleta de Santa Clara, fatigado ya y sobre todo temeroso de ser aprendido por una lancha embiada por los enemigos en su persecucion imploraba socorro para poder llegar al continente. Nuestros voluntarios guipuzcoanos del punto de la roca, lo observaron y de entre ellos se arrojó al mar D. Alejandro Luca, cadete de nuestro batallon: llegó á la isla y sosteniendo al desertor lo sacó á la orilla á pesar del fondo de la mar, y de la metralla que llovía de las baterías y de la plaza; este rasgo de valor y generosidad dejó prendados á todos y especialmente al general Conde Richard que se interesó a favor de este cadete y en su consecuencia S. A. S. la Regencia del Reino le concedió el grado de subteniente.

Se rinde la plaza de San Sebastian.

La guarnicion de San Sebastian fatigada ya con un cerco estrecho de seis meses, falta de víveres y con no pocos enfermos privada de toda esperanza de socorro se vió al fin forzada á rendirse, y en su consecuencia en 27 de Setiembre se firmó entre el Gobernador de esta plaza y el teniente general Conde Richard una capitulacion; cuyos principales artículos contenían que la plaza de San Sebastian y el castillo de la Mota serían entregados á las tropas francesas el 3 de Octubre; que la guarnicion saldría el mismo dia con los honores de la guerra, y pasaría prisionera de guerra á Francia: todo se cumplió así y en su virtud esta plaza fué ocupada por las tropas aliadas en el dia estipulado.

Los guipuzcoanos pasan á reforzar el cordon sanitario de Pasages. Se acantonan.

Pero aunque el bloqueo de San Sebastian tuvo un terminacion tan feliz, se presentó otra ocasión desgraciada en que emplearse nuestro batallon. Muy pocos dias ántes de la rendicion de esta plaza, se descubrió en el puerto próximo de Pasages la fiebre amarilla, comunicada al parecer por el bergantin Donostiarra. Un suceso de esta naturaleza llamó la atencion de las autoridades: en nuestro campo se tomaron todas las precauciones posibles para evitar el contagio. Se acordonó á Pasages cortando todo trato y comunicacion con este puerto, y nuestro batallon en virtud de órdenes superiores pasó á reforzar el cordon sanitario el mismo dia 3 de Octubre en que se rindió la plaza de San Sebastian: este nuevo servicio era muy penoso, porque tuvimos que estar con poco abrigo en los montes de Gaizquibel, con un temporal de muchas aguas, pero las penalidades que por el desabrigo y muchas privaciones padeciamos en este cordon fueron olvidadas muy pronto con la noticia que recibimos que el Rey nuestro Señor se hallaba ya libre, y en pleno egercicio de su Soberanía, juntamente con la Reina nuestra Señora, y sus augustos hermanos los Señores Infantes: cuya noticia enagenó de gozo los corazones de todos nuestros soldados, viendo el fin dichoso con que se habían coronado sus desos y afanes, y este tan fausto acontecimiento se celebró en nuestro cordon con demostraciones inesplicables de alegría.

Por fortuna la fiebre no tardó muchos días en disiparse, y así habiéndose quitado el cordon sanitario, se nos acantonó en varios pueblos de Guipuzcoa, para descansar y reponer al soldado de tan largas fatigas; efectivamente ha sucedido así y gracias al celo y munificencia de la Provincia de Guipuzcoa, este batallon se halla en un pie mui brillante, completo, y perfectamente vestido y equipado de nuevo con todas las prendas necesarias al soldado y en estado de arrostrar nuevas fatigas y peligros si así lo exigieren el bien y el mejor servicio de S. M.


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