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Atzo Atzokoa

Autores:   Azpeitia, Sebastián Alejo de
Titulos:   Sermón predicado el día 28 de Mayo de 1861 por Sebastián Alejo de Azpeitia... con motivo de la inauguración de la estatua dedicada a D. Juan Sebastián de Elcano..
Materias:  Azpeitia, Sebastián Alejo de - Sermones / Elcano, Juan Sebastián - Homenajes
Editores:  Imprenta de la Provincia, Tolosa, 1861?
 
Localizacion: Sign.Topografica         Situacion        Devolucion
Sign.Topografica: C-83 F-9
Situacion: No prestable

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SERMON PREDICADO
EL DIA 28 DE MAYO DE 1861
por
Sebastian Alejo de Azpeitia
EN LA FUNCION RELIGIOSA QUE ESTA M.N. Y M.L. PROVINCIA DE GUIPUZCOA
HIZO CELEBRAR EN LA IGLESIA PARROQUIAL DE GUETARIA, CON MOTIVO DE
LA INAUGURACION DE LA ESTATUA DEDICADA A
D. Juan Sebastian de Elcano
hijo de aquella villa

TOLOSA
EN LA IMPRENTA DE LA PROVINCIA
 

SERMON PREDICADO
EL DIA 28 DE MAYO DE 1861
por
Sebastian Alejo de Azpeitia
EN LA FUNCION RELIGIOSA QUE ESTA M.N. Y M.L. PROVINCIA DE GUIPUZCOA
HIZO CELEBRAR EN LA IGLESIA PARROQUIAL DE GUETARIA, CON MOTIVO DE
LA INAUGURACION DE LA ESTATUA DEDICADA A
D. Juan Sebastian de Elcano
hijo de aquella villa
 

Positi sunt lapides isti in monumentum filiorum Israel
usque in Sepiternum. Josué cap. 4. y 7. Pusieronse
estas piedras para memoria eterna de los hijos de Israel.

Habiendo muerto el gran siervo de Dios Moises sobre el monte Nebo, sito en las campiñas de Moab, á los cuarenta años de haber libertado del cautiverio de Egipto al pueblo escogido de Israel, y cuando este se hallaba á punto de penetrar en la tierra de promision; habló el Señor á Josué, hijo de Nun, ministro de Moisés y le dijo. "Moisés mi siervo, ha muerto: levántate y pasa este Jordan tu y todo el pueblo contigo á la tierra que yo daré á los hijos de Israel". Dócil y obediente á la voz del Señor, movió Josué el campamento, y saliendo de Setim, vinieron al Jordan él y todos los hijos de Israel, deteniéndose alli tres dias, al cabo de los cuales díjoles Josué". Santificaos, porque mañana hará el Señor maravillas entre vosotros. "Salió pues el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordan: los Sacerdotes que llevaban el arca de la alianza caminaban delante de él, y cuando estos entraron en el Jordan, las aguas que venian de arriba se pararon en un lugar elevándose á manera de un monte y las de abajo fueron descendiendo al mar Muerto, hasta que enteramente desaparecieron. El pueblo caminaba hácia Jericó: los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor estaban sobre tierra seca en medio del Jordán, y el pueblo todo pasaba por el rio á pie enjuto.

Luego que acabaron de pasar, por mandato espreso del Señor escogió Josué doce hombres, uno de cada tribu, y dijoles. -Id delante del arca del Señor Dios vuestro al medio del Jordan, y traed de alli una piedra cada uno sobre vuestros hombros, segun el número de las tribus de los hijos de Israel, para que sirvan de señal enre vosotros: y cuando el dia de mañana os preguntaren vuestros hijos ¿qué quieren decir estas piedras? les respondereis. "Desaparecieron las aguas del Jordan, delante del arca de la alianza del Señor cuando pasaba por él: por esto se pusieron estas piedras para memoria eterna de los hijos de Israel". Positi sunt lapides isti in monumentum filiorum Israel usque in sempiternum.

Sin mucho esfuerzo de la imaginación puede apercibirse facilmente que con la precedente descripcion tomada de las Santas escrituras, no deja de tener bastante analogía la disposicion adoptada por los caballeros Procuradores hijos dalgo de esta M.N. y M.L. provincia de Guipúzcoa, reunidos en Junta general en esta N. villa de Guetaria el año de 1859, para que entre los habitantes de este heróico pais, se conserven vivos y permanentes el nombre ilustre y las prodigiosas hazañas del impertérrito navegante D. Juan Sebastian de Elcano hijo de esta N. villa.

No faltaron á la verdad dos caballeros paisanos del célebre marino, justamente merecedores de un recuerdo honorífico, por el celo é interes con que contribuyeron á que su memoria no fuese relegada al olvido. En el año 1671 D. Pedro de Echave y Asu caballero de la órden de Calatrava, erigió una lápida sepulcral que aun hoy dia existe á la entrada de esta iglesia parroquial con una inscripcion que dice". Esta es la sepultura del insigne capitan Juan Sebastian de Elcano vecino y natural de esta villa de Guetaria, que fué el 1.º que dió la vuelta al mundo con el navio Victoria". Mas adelante en el año de 1800 D. Manuel de Agote, generoso é ilustrado admirador de Elcano, con un desprendimiento y patriotismo nada comunes hizo levantar á sus espensas una magnífica estatua de su esclarecido compatricio sobre un pedestal de mármol, en cuyos cuatro costados se leian en letras de bronce inscripciones en latin, castellano y vascuence alusivas á las singulares proezas de este héroe de la marina española. Desgraciadamente este monumento entre los disturbios de la última guerra civil fué destruido y aniquilado, sin que de él quedára otro vestigio que la estatua misma medio mutilada, muy estropeada é inservible por lo tanto, para ser colocada nuevamente como adorno en un sitio público.

Fácil es de presumir que la M.N. y M.L. provincia de Guipúzcoa no podia mirar con indiferencia la desaparicion de semejante trofeo destinado a conservar el recuerdo de una de las glorias mas puras y célebres del pais vascongado: así que deseosa y solicita en sumo grado de que este recuerdo continuara indeleble y sin interrupcion en las futuras generaciones, la mencionada Junta de 1859, movida por un espontaneo impulso de patriotismo, acordó únanimemente en medio del mayor entusiasmo perpetuar la memoria de uno de los hechos mas gloriosos para la nacion española, erigiendo una estatua al ilustre marino guipuzcoano D. J. S. de Elcano, y encargando á la Diputacion que dispusiera lo necesario para el cumplimiento de este acuerdo, en la inteligencia de que la estátua deberia colocarse en el punto mas conveniente de esta villa de Guetaria, patria de aquel esclarecido varon. La ilustre Diputacion foral como era de esperar de su celo y energía ha correspondido dignamente y con feliz éxito á tan honroso encargo, teniendo un singular gozo y una viva satisfaccion al poner en el dia de hoy patente á los ojos de todos la prueba perentoria é irrecusable de haber llevado á puro y debido cumplimiento en todas sus partes.

No satisfecha sin embargo con las disposiciones adoptadas para la inauguracion de la estátua dedicada en honor del esclarecido navegante Guetariano, á impulsos de los piadosos sentimientos que la animan, se ha persuadido que esta ceremonia recibiria un nuevo brillo, si fuese acompañada de los solemnes cultos religiosos que al efecto ha dispuesto se rindan al Supremo Soberano de cielo y tierra como un tributo humilde y sincero de gracias por los incomparables beneficios dispensados á esta nobilísima Provincia, y en especial por haberla concedido un hijo de tan ilustre nombradía, asi entre propios como estraños, cual fué D. J. S. de Elcano.

Deseoso de contribuir por mi parte y secundar en cuanto mis débiles esfuerzos permitan un pensamiento tan piadoso, he adoptado como materia de este breve discurso establecer y demostrar:

Que D. J. S. de Elcano, al efectuar el primero entre los mortales la vuelta entera al globo terráqueo, llevó á cabo una de las mas admirables y estupendas hazañas que registra la historia, y de una trascendencia inmensa para la propagacion del catolicismo. Mas, para proseguir adelante con acierto, necesito los auxilios de la divina gracia. Ayudadme, pues, á implorar se me conceda este socorro, postrándonos sumisos ante las aras de ese Dios oculto por nuestro amor en ese sagrario. Y para mejor conseguir lo que deseamos, pongámosle, por nuestra intercesora á su Purísima é Inmaculada Madre la Virgen María á quien reverentes saludamos con las palabras del Angel, diciéndola Ave María.

Positi sunt lapides isti &."

Corriendo el último tercio del siglo decimo quinto se verificó la union del reino de Aragon al de Castilla, y á poco despues en el año de 1492, con la conquista de Granada concluyó el poder de los Sarracenos, despues de una tenaz y prolongada lucha que durante ocho siglos sostuvieron los españoles contra los sectario sde Mahoma en defensa de su religión y de su patria; y como si la Providencia divina quisiese premiar tanta religiosidad, tanto heroismo, en el mismo año en que se rindió Granada, el genoves Cristóbal Colon, auxiliado por nuestros reyes católicos D. Fernando y D.ª Isabel realizó el descubrimiento de América. Desde este inesperado suceso mil y mil heroes españoles á impulso de su genio emprendedor y de su santo celo por la dilatacion de la fé católica siguiendo las huellas de Colon, registraron unos y conquistaron territorios inmensos en el continente Americano: otros tomando un rumbo opuesto descubrieron en las regiones del oriente las islas Filipinas, sometiéndolas al imperio de su soberano. Pero entre las memorables hazañas que en tantas y tan aventuradas espediciones fueron egecutadas por los españoles durante los tres reinados consecutivos de Fernando é Isabel, Carlos 5.º Emperador y Felipe 2.º su hijo en los que la monarquía española llegó á la cumbre de su gloria, la que mas descuella sobre todas, la que mas asombro y admiracion causó en el universo entero, fué la que emprendió el célebre portugues Fernando Magallanes, puesto al servicio de España, y por su fallecimiento continuó y llevó á feliz término nuestro insigne compatriota, D. Juan Sebastian de Elcano.

Separado Magallanes de su patria por cierto agravio recibido y por el olvido de grandes servicios que la habia prestado, llevaba ya resuelto en su mente un gran problema, y para realizarlo, acudió á la poderosa nacion española, donde todas las ideas atrevidas y generosas tenian acogida, y en la que valiéndome de las espresiones de un sábio moderno aleman, todo era grande en aquella época; los hombres y las cosas. Introducido pues á la presencia del Emperador Carlos 5.º espuso su atrevido proyecto: el paso á las islas de occidente, y la seguridad de probar que las ricas islas de las Especerias, de que los portugueses querian apoderarse, se hallaban dentro de la demarcacion de los dominios españoles. El invicto Emperador, oido que hubo al entendido marino, ordenó se aprontara una espedicion para el descubrimiento indicado, y aunque tardó bastante en realizarse, al cabo de dos años el dia 20 de Setiembre de 1519, pudieron las cinco naves que la componian hacerse á la mar zarpando de las playas de San Lúcar de Barrameda. Apenas los rumores del proyecto de Magallanes llegaron á oidos de Elcano, que ya anteriormente mandando un buque de 200 toneladas habia prestado importantes servicios al Estado en Africa y Levante, acorrió sin vacilar á alistarse en aqulla armada, llevando consigo, algunos parientes y paisanos suyos y en una de las cinco naves, titulada Concepcion, fue desde luego colocado de maestre este intrépido vascongado qeu debia inmortalizar su nombre en esta misma empresa.

Despues de una dilatada y dificil navegacion. Magallanes y sus compañeros de espedicion encontraron y atravesaron el famoso estrecho á que este célebre marino dió su nombre; y conseguido este gran resultado, las naves españolas surcaron los mares del Asia y reconocidas algunas tierras, en Mactan, una de las islas del archipiélago Filipino, perdió Magallanes la vida en una batalla que tuvo con el principe Mascate.

Las tripulaciones eligieron por sucesor de Magallanes á Juan Lopez de Caraballo, á quien muy luego hubieron de deponerlo por su mala conducta. Fue reemplazado por Gonzalo Espinosa, mas fué un cargo nominal, y Juan Sebastian de Elcano, nombrado ya capitan de la nao Victoria sucedió realmente á Magallanes, por ser el único digno de reemplazarlo.

Continuaron las naves su derrotero con nuevos brios y aliento en las tripulacones, al ver á su frente un hombre, que en los mas duros y amargos trances, conservó toda la fé y energía que para tal empresa eran necesarias: y reconocidas muchas islas y tieras, á los dos años y noventa dias de viage avistaron las Molucas con una indecible alegria y orgullo de aquellos esforzados españoles, al ver realizado el objeto de la entonces fabulosa espedicion. La España contaba con una importante colonia, y á ellos debia la patria tan señalada gloria y ventaja. El archipiélago Filipino conquistado por otro renombrado guipuzcoano el Geneal D. Miguel Lopez Legazpi, como tambien las ricas islas de las Especerias, hacian parte de los dominios españoles, y el estandarte de Castilla tremolaba en Tidor saludada por la artilleria de la Victoria y de la Trinidad, únicos restos de la primitiva espedicion que en España se creiaya perdida, y que á la verdad estaba muy distante de ofrecer un espectáculo alhagueño y satisfactorio en aquellos momentos. De las cinco naves que al salir de España componian la armada, dos se habian estrellado contra las rocas, y la tercera separada de las demas al acometer el estrecho de Magallanes, se apresuró á tomar la vuelta de España, deseosa de evitar nuevos peligros. De los dos que restaban, la Trinidad comenzó á hacer agua por la quilla de una manera tan alarmante, que determinaron carenarla, resignándose á permanecer tres meses en aquel punto para conseguirlo. Pero tan prolongada detencion podia acarrear consecuencias muy fatales: y era por lo tanto urgente, que en España se supiera el éxito de la espedicion para que el Gobierno le aprovechara antes que los portugueses, y Juan Sebastian de Elcano fué por aclamacion designado para realizar la vuelta con la nave Victoria.

Cobrando nuevos brios y con ánimo denodado acometió el esforzado capitan la árdua y dificil empresa que acababa de encomendársele. La Victoria aunque bastante maltratada despues de tantos y tan desgraciados sucesos y peligrosas navegaciones, cargada de especeria, con sesenta tripulantes inclusos trece indios, emprendió el regreso á su lejana pátria por la via de la India: y aquel casco y armazon de tablas, punto imperceptible en la inmensidad de los mares, iba á rodear la tierra llevando siempre el rumbo al occidente y Elcano al pisar España, iba á ser el primer hombre que diera vuelta completa al rededor del mundo.

Muchas é ignoradas islas reconocieron á su vuelta Elcano y sus compañeros. Despues de doblado el cabo de Buena Esperanza, cortaban ya la linea equinocial, mas el estado de la nave Victoira era lastimoso: el buque hacia bastante agua; la tripulacion se veia diezmada por enfermedades y trabajos, varios marineros habian fallecido, y los restantes estenuados y sin viveres apenas prestar podian servicio alguno. Asi que, cuando se encontraron á la altura de las islas de Cabo Verde, á pesar de ser posesiones portuguesas, fué preciso que á ellas se encaminára la Victoria para recobrar algunos bastimentos. Acercáronse pues á la de Santiago, enviando á tierra un batel con 13 hombres; mas el Gobernador de las islas, al saber que la nave venia cargada de especias en que solo los portugueses tenian el privilegio de comerciar, prendió á los que en tierra habian saltado, y solo uno pudo escapar en el batel y alcanzar la nave.

Al ver este triste suceso, comprendió Juan Sebastian de Elcano su peligrosa situacion; sin perder un momento, hizo que toda su gente se pusiera en pie, y enermos y achacosos se lanzaron á la maniobra, volviendo la Victoria á continuar su viaje con toda la lona al viento.

Por fin, despues de haber atravesado ignorados y terribles mares: despues de haber desafiado y superado con ánimo varonil los bramidos del leon rugiente del vasto y embravecido occéano: despues de arrostrar dificultades, trabajos, penas y privaciones sin cuento al cabo de tres años menos catorce dias transcurridos desde que abandonaron las playas españolas: y despues de haber realizado el portentoso viaje de catorce mil leguas segun sus cálculos, el dia 6 de Setiembre de 1522 llegaban estos célebres espedicionarios al mismo punto de San Lúcar de Barrameda, de donde habian partido, y á los dos dias entre entusiastas y frenéticas acalamciones de una multitud absorta y estupefacta que apenas podia dar crédito á lo que estaba presenciando y viendo por sus propios ojos desembarcó Elcano en Sevilla al frente de sus 18 compañeros, que mas que hombres parecian espectros ambulantes, y eran los únicos que habian sobrevivido de los 60 tripulantes salidos de Tidor.

La noticia de este gran suceso voló á la corte de España que residia en Valladolid, y á los cinco dias del arribo á Sevilla, el Emperador escribia una carta á Juan Sebastian de Elcano, mandándole venir sin demora á la corte, acompañado de dos de las personas de mas valia entre los de la nave. A su llegada á Valladolid, fueron presentados al Emperador, que los recibiócon la mayor bondad y agasajo, colmó de favores y regalos á su ilustre capitan, y le dió por blason ó divisa un globo terráqueo con el lema: Tu primus circundedisti me: tu el primero me rodeaste, asignándole una pensión de quinientos escudos de oro.

El nombre d eElcano, de este célebre vascongado corrió por todas partes en alas de la fama, contemplándole como el primero entre los mortales que diera la vuelta al golbo, resolviendo el gran problema del paso de los mares de las Indidas, y produciendo una inmensa revolucion en las ideas, en la navegacion y relaciones comerciales. Nada de estrañar es por lo tanto que en medio de los grandes acontecimientos de aquellos tiempos, causára este tal asombro y tan profunda sensacion en España y en el mundo entero, que no solo nuestro cronista Gonzalo Fernandez de Oviedo hablando de Elcano á quien personalmente conocia llegara á decir: "el cual y los que con él vivieron, me parece que son de mas eterna memoria dignos, que aquellos argonautas que con Jason navegaron á la isla de Colcos en demanda del vellocino de oro" sino que en dictamen del escritor italiano Ramusio, el viaje hecho por los españoles en el espacio de tres años al rededor del mundo, es una de las cosas mas grandes y maravillosas que se han egecutado en nuestro tiempo y aun de las empresas que sabemos de los antiguos.

Ahora bien, amados oyentes mios, ¿os figurais quizas que Juan Sebastian de Elcano al acometer una empresa tan colosal, tan gigantesca, y que no pocos la calificaban de temeraria é irrealizable, tenia por único móvil ó bien saciar la sórdida avaricia, y la sed del oro, ó bien aspirar á los lauros del guerreo y á los encomios y aplauso universal de sus coetaneos y de las futuras generacions.? ¿Que cuando menos en los lances mas apurados y cuando mas arreciaban los peligros, dejaria de levantar su corazon, é invocar confiadamente á aquel Señor, cuyas palabras egecutan aun las cosas inanimadas, y á quien los vientos y las tempestades obedecen.? ¿Que mas de una vez no le infundiría ánimo y constancia la consideracion del acrecentamiento que recibiria el reino de J.C. por los nuevos descubrimientos debidos al viaje, que aunque penoso y arriesgado esperaba conducirlo á feliz término? Error inconcebible, absurdo manifiesto seria solo el sospecharlo. Juan Sebastian de Elcano era español; y cosa bien averiguada es, que desde el siglo 7.º en que se verificó la conversion de Recaredo y los Visigodos á la fé ortodoxa, los nombres de español y católico han venido á ser sinónimos. Juan Sebastian de Elcano era guipuzcoano, es decir, tuvo su nacimiento, se crió y educó en un pais, donde aun antes de la venida del Mesias, era adorado un solo Dios verdadero; donde se tributaba verdadero culto á Jaungoicoa, Señor de las alturas, sin mezcla de error y supersticiones del politeismo: en un pais, en el cual desde los primeros albores del Evangelio anunciado por Santiago y sus siete discipulos, se propagó el catolicismo y se arraigó tan profundamente que no temo incurrir en la nota de exagerada al afirmar, que tal vez en nngun punto del orbe cristiano presenta la religion católica un aspecto mas floreciente y consolador que en este privilegiado pais, cuyos moradores aun hoy dia á pesar de tantas guerras y perturbaciones, conservan tan fielmente los hábitos de sumision y obediencia á las autoridades, el amor al trabajo, el respeto y veneracion á las cosas y personas sagradas, y la asistencia puntual y frecuente á las prácticas religiosas, como con admiracion y tal vez con envidia lo contemplan los numerosos viageros, asi nacionales como estrangeros, que vienen á recorrer estas pacificas y morigeradas provincias Vascongadas.

 Reconózcase por tanto, y téngase por demostrado que en aquella época de glorias y triunfos para la católica España se alimentaba en el corazon de Elcano á fuer de verdadero español y noble guipuzcoano el sagrado fuego de la religion, como que la fé religiosa le impulsaba y sostenia en la porsecucion de una tan grande é inaudita empresa, cuyo éxito ha hecho para siempre glorios el nombre español; y prueba bien convincente de ello es, que al vovler á pisar las playas de su amada pátria, al desembarcar en Sevilla Juan Sebastian Elcano y sus 18 compañeros, de los cuales algunos apenas podian tenerse en pie, su primera diligencia fué ir á cumplir un solemne voto, encaminándose descalzos y en procesion á la Santa Iglesia catedral á dar gracias al Todo Poderoso que protegió sus vidas y los dejaba volver á su querida pátria, cumplida la temeraria empresa. ¿Y quien será capaz de apreciar debidamente las ventajas y estension que del proyecto realizado por Juan Sebastian de Elcano adquiriera la santa religion del crucificado.?

Una de las cosas mas notables que Dios reveló y prometió antiguamente por boca del profeta Isaias fué que aun habia de crear un nuevo cielo y una nueva tierra. Ecce ego creo celos novos et terram nova. Ma siendo cierto é incuestionable que el cielo y la tierra fueron creados ya en el principio del mundo: ¿qué tierra nueva y qué cielos nuevos son estos, que Dios tanto tiempo antes prometió que habia de crear.? Siguiendo lo que simplemente suena la profecia, esta nueva teirra, y estos nuevos cielos y las nuevas estrellas que descubrieron Juan Sebastian de Elcano y sus compañeros, y que fueron los primeros que dieron noticia á la culta Europa, cuando con tan eliz éxito dieron término á su célebre y estupendo viage de circumnavegacion. Y por cuanto el fin de este descubrimiento ó de esta nueva creacion era la Iglesia tambien nueva que Dios pretendia fundar en las mismas nuevas regiones; añadió despues por el mismo Profeta y por los mismos términos, uqe tambien habia de crear una nueva Jerusalen, esto es; una nueva Iglesia en lacual mucho se complaciese. Quia ego creo Hierusalem exultationem eta populum ejus gandium.

Con efecto, desde que el insigne capitan  de la nave Victoria y sus animosos compañeros al regresar á su patria dieron noticias de regiones y paises totalmente ignorados hasta entonces, varones apostólicos escitados por el espíritu del Señor, é inflamados en un santo celo por la gloria de Dios y salvacion de las almas, abandonando sus casas, sus familias y sus comodidades todas, volaron á anunciar el evangelio á sus habitadores sin perdonar á trabajos, fatigas y sudores y aun á costa de su propia sangre, fijando en cuantos puntos descubrian la santa cruz, signo de paz, de humanidad verdadera, de ilustracion y ventura; tomaron á su cargo realizar el fin santo y eminentemente social de civilizar á la vez, cristianizando la estúpida barbarie y el degradante salvagismo de tantos millones de almas sumidas en las tinieblas, y sombra de la muerte á quienes no habia lleado la buena nueva de la erdad. Desde entonces cesaron al menos en gran parte las costumbres feroces, los sacrificios de sangre humana, la vida montaraz y vagabunda, y en su lugar entraron las virtudes sociales y cristianas que hacen la vida dulce y amable, con mas dulces y amables esperanzas para el eterno porvenir. En suma, desde entonces misioneros intrépidos y fervorosos sucediéndose unos á otros sin interrupcion, han edificado y edifican iglesias, colegios y casas de educacion, y forman cada dia nuevas cristiandades con hombres convertidos de fieras en humildes ovejas de J.C. en los mas apartados é inhospitalarios puntos del globo, en la vasta y calurosa region meridional de la Australia, y en la infinita multitud de islas esparcidas en los estensos mares de Malesia, Melanesia, Micronesia y Polinesia.

Gloriese, pues, y llénese de un noble orgullo esta M.N. y M.L. provincia de Guipùzcoa al contemplar, que entre tantos hijos nobles y valerosos de que en todos tiempos ha sido madre fecunda, cuenta al egrerio navegante, al insigne Juan Sebastian de Elcano, que llevando á cima feliz el primero entre todos el arriesgadísimo y casi temerario intento de rodear completamente el globo terráqueo, llenó de admiracion y asombro al universo y adquirió para sí un renombre inmortal é indeleble. Glorioso tambien la ilustre Diputacion foral y reciba el mas cordial y sincero parabien por el celo y actividad con que ha sabido correspnder al honroso encargo que en las Juntas generales 1859, le fuera encomendado por la nobilisima Provincia, dando la última mano á un monumento que acaba de inaugurar, para que la fama y estupendas hazañas de aquel esclarecido marino subsistan perpetuamente, trasmitiéndose de padres á hijos hasta la mas remota posteridad. Pero su innata piedad y sentimientos católicos no le han dejado olvidar á esta respetable Corporacion que todo lo grande, todo lo heróico y sublime desciende de aquel Dios de quien es el poder, y el reino, y á quien solo se debe honor y gloria. Por eso ha ordenado con laudable acierto que á la ceremonia cívica de la inauguracion del monumento acompañen estos solemnes y religiosos cultos dedicados en el sagrado recinto del santuario, como un tributo de sumision filial,k de profundo reconocimiento y humilde accion de gracias al Señor por los innumerables beneficios dispensados con pródiga mano á este nobilisimo solar. Bendiga pues la ilustre Diputacion foral, y nosotros en union con ella bendigamos y entonemso un nuevo cántico de alabanzas al Supremo dominador que habita en los cielos, y de quien es la redondez de la tierra, y todos sus habitadores, el espacioso mar y cuanto en él se contiene. La bendicion, la claridad, la sabiduría y la accion de gracias, y al honra y la virtud y la fortaleza á nuestro Dios en los siglos de los siglos. Alabemos de todo corazon, confesemos y ensalcemos el santo nombre del Señor Dios de Israel, que solo obra prodigios y maravillas, para que por este medio permaneciendo en la fiel observancia de los mandatos divinos, y en el esacto y puntual cumplimiento de las obligaciones de nuestro respectivo estado, lleguemos á conseguir la inmarcesible corona que para los que pelean varonilmente las batallas del Señor tiene prometida y reservada el Dios omnipotente y misericordioso en las eternas mansiones de la gloria celestial: que á todos os deseo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo Amen.

 


 


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