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Atzo Atzokoa

Autores:   Laburu, José Antonio de
Titulos:   Las playas en su aspecto moral : conferencia pronunciada en San Sebastián y en Bilbao
Materias:  Moral cristiana
Editores:  Imprenta y Encuadernación de la Editorial Vizcaina, Bilbao, 1934

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FONDO DE RESERVA          C-435 F-99               No prestable

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LAS PLAYAS EN SU ASPECTO MORAL

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN

SAN SEBASTIAN Y EN BILBAO

R.P. LABURU, S.J.

Ante la progresión creciente de la inmoralidad en las playas, el Excmo. Y Rvmo. Sr. Obispo de Vitoria, en Circular número195, de fecha 10 de Junio de 1934, reiterando las censuras que en anteriores ocasiones había dirigido por tal estado de cosas, recomendaba la iniciación de "vigorosas campañas en pro de la moralidad que debe reinar en los sitios más frecuentados del veraneo".

LA ASOCIACION CATOLICA DE PADRES DE FAMILIA DE VIZCAYA, atenta a la voz de su Prelado, encomendó al R.P. JOSÉ ANTONIO DE LABURU, S.J., una conferencia a tal objeto, que con éxito desbordante de público, se celebró en el Teatro Arriaga de bilbao, el día 27 de Junio pasado. Y con el fin de que tan autorizada palabra llegue, continuando la campaña emprendida, hasta los más remotos lugares, ve la luz esta conferencia.

Bilbao, Julio de 1934.
 
 

R. P. Laburu, S.J.

Las playas en su aspecto moral

Conferencia pronunciada en

San Sebastián y en Bilbao
 
 
 
 

IMPRENTA Y ENCUADERNACIÓN

"LA EDITORIAL mordial para conocer la moralidad en las Playas, es de la innegable existencia del desnudo en la Playa.

Segundo: Como la existencia de las leyes naturales, no depende de que nosotros las pensemos, o no, ni en nosotros está el impedir sus efectos, tampoco en nuestra mano está el que existan o no, dejen o no de obrar las leyes psicológicas.

Piense yo o no piense, quiera yo o no quiera, si suelto este objeto que en mi mano tengo, ese objeto irremisiblemente cae de mi mano al suelo, por la sencilla razón de que la actuación de la gravedad, no depende de mi subjetivismo, sino que es una ley objetiva y natural, intrínseca a los cuerpos pesados.

Del mismo modo, piénsese o no se piense, quiérase o no se quiera, si se pone el desnudo ante la vista, irremisiblemente saltará en quien lo vea, y más en quien lo contemple, el ímpetu de la pasión que él desencadena.
 
 
 
 

Puso Dios Nuestro Señor, estímulos somático-psíquicos para asegurar la existencia del género humano.

En el plan de la actual Providencia, determinó Dios que viniesen los hombres al mundo por vía de generación. Y como el engendrar hombres y no bestias, no es un proceso meramente fisiológico como el de los animales, sino que comprende todo el problema de la educación integral del ser por el hombre engendrado, y esa educación, con todos los cuidados a ella inherentes, y los problemas del atender al cuidado y conservación de la prole, son verdaderas cargas, y están llenos de preocupaciones y trabajos, puso Dios sus alicientes naturales y dotó al hombre y a la mujer de todos los medios psíquicos y fisiológicos peculiares y específicos para que con ellos más fácilmente aceptaran el plan divino de ser proceadores y educadores de hombres, que elevados al orden sobrenatural, fuesen un día moradores del Cielo, por haberlo heredado legítimamente, guardando y conservando la filiación divina, injertada en el Bautismo, y devuelta, si la perdieron, en el Sacramento de la penitencia.

Sólo para obtener ese fin, tan noble y santo, dispuso Dios la existencia y el uso de los estímulos somáticopsíquicos, en la mutua atracción del hombre y la mujer.

Y fuera del matrimonio legítimo, el usar o aceptar los alicientes de la procreación, es violar gravísimamente la ley expresa de Dios, y dislocar el plan del Creador.

Tercero: El peculiar estado afectivo, con la subsiguiente tendencia, que producen las sensaciones de esos estímulos fisiológico-psíquicos, son fenómenos naturales.

El sentirlas, sin dar uno causa para ello, no constituye falta moral. Pero el procurar su sentimiento, y el consentir en ellas, aunque hubieran surgido sin voluntariedad, es contra el fin expreso de Dios, que solamente las dispuso para el fin acabado de indicar.

Cuarto: Como estos estímulos son de orden sensitivo, las tendencias sensitivas del hombre se lanzan a ellos, antes de que el psiquismo superior (intelectivo y volitivo) vea y determine si los debe aceptar o rechazar.

Y la parte sensitiva no solamente precede a la intelectiva-volitiva, sino que atrae y cautiva a la voluntad, reforzando con enormes cargas afectivas los atractivos de los estímulos fisiológico-psíquicos, por Dios ordenados a los altos fines de la perpetuación de la vida humana.

Por la parte sensitiva, tiende el hombre, con fuerza de fiera, con chispazos de deseos, al goce de estos estímulos.

Pero por la parte racional y de Fe, ese mismo hombre conoce y sabe que no puede tender a estos estímulos ni gozar de ellos, fuera del plan divino.

Y en un mismo "Yo", por radicar en él estas dos facultades sensitivas efectivas e intelectivas volitivas, se siente el antagonismo de la lucha de esas dos tendencias.

No está en nuestra mano y en nuestro subjetivismo, varias y mudar la esencial constitución del hombre.

Tiene el hombre facultades sensitivo-afectivas, e intelectivo-volitivas.

Y, fuera del mismo subjetivismo del hombre, existen estímulos independientes de su querer, que, una vez tenida la sensación de ellos, son los que desencadenan las subsiguientes cargas afectivas, con las tendencias a que ellas dan lugar.

Y como esas tendencias y cargas afectivas han de moverse dentro de los cauces señalados por el plan divino, de ningún modo es lícito la libre admisión y utilización de ellas, y por eso hay que procuarar la eliminación de las sensaciones que, voluntariamente e indebidamente, son causa de las mismas. Y como esas sensaciones siguen indefectiblemente como efecto o causa a estímulos fisiológico-psíquicos que las provocna, hay que evitar el que esos estímulos actúen indebidamente en nuestra conciencia.
 
 

Ahora bien, entre los estímulos de que vamos hablando, el de más eficacia general es el del desnudo.

Que es el que nadie puede negar que sea precisamente el dominante en la Playa de hoy.

Estímulo el del desnudo, que naturalmente desencadena con toda potencia el curso de enormes cargas afectivas y de tendencias tempetuosas, que de ningún modo es lícito al hombre y al cristiano, ni despertarlas ni consentirlas.

En la Playa hay gente que, por estar en ella, ve y contempla los desnudos.

¿Qué decir de la moralidad de estas dos realidades, a todas luces innegables, en la Playa de hoy?

¿Habrá quien se atreva a negar que en la Playa, tal como la comentamos, los estímulos pasionales se desborden en lujuriante actividad y violen por lo tanto procazmente los altos fines de la divina Providencia?
 
 

II

¡Qué bueno fue JESUCRISTO con los pecadores arrepentidos!

Perdonó a la adúltera arrepentida y confesa; perdonó a la MAGDALENA arrepentida y salió en público a su defensa; perdonó al ladrón que, momentos antes, blasfemaba de El, en cuanto balbuceó arrepentido en las agonías del morir: "Señor, acuérdate de mí, cuando estuvieres en tu reino".

Expléndido JESUCRISTO al perdonar, y la razón la dio El: "no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

Por eso contrasta más con esta amabilidad de JESUCRISTO, el oír de su boca divina: "necesse est ut veniant scandala..." ¡Hay del mundo por razón de los escándalos! porque si bien es forzoso [atendida la malicia de los hombres] que haya escándalos que haya escándalos, sin embargo, ¡ay de aquel hombre que cause el escándalo!"

Ya sabe El, que ha de haber escándalos en el mundo, esto no es una novedad... pero "veruntamen vae homini illi per quem scandalum venit" ¡ay de aquel por quien viene el escándalo! "Expedit ei..." a ese tal, dice JESUCRISTO que le era más conveniente el que con una piedra del molino colgada al cuello, le echasen al fondo del mar MT. XVIII, 7 sq.-LUC XVII, 2 sq.

¡Cómo caen estas palabras, tremendas como rayos, sobre los desnudos de la Playa!

Escándalo es sinónimo de tropiezo, de obstáculo, que a otro se pone en el camino, en el cual al tropezar le ocasiona la caída.

Escándalo, se define en Moral, "es la acción u omisión que proporciona al prójimo ocasión de pecar".

La Caridad manda el quitar y apartar todo mal al prójimo.

Por eso el que escandaliza, peca contra la virtud de la caridad, la virtud distintiva que JESUCRISTO dio a los suyos.

Porque el que escandaliza, no sólo no quita y aparta al prójimo todo mal, sino que le pone delante el tropiezo para caer en el mayor mal, como es el pecar.

Bien se comprende ahora el porqué de las terribles frases de JESUCRISTO, contra el que escandaliza.

Vino El, a comunicar a los hombres la vida sobrenatural; vino a salvar al género humano que había perecido a esta gracia divina. MT. XVIII, 11.

Ya costa de su vida llena de humillaciones y de trabajos, y a costa de su sangre vertida en los atroces tormentos de la muerte en un Patíbulo, redime JESUCRISTO a todos y a cada uno de los nacidos de mujer.

Y que vengan ese hombre y esa mujer, y por su sensualidad y su capricho, y su comodidad y su dejarse llevar por la corriente, ponga ocasión de tropiezo para que los que le vean, pequen y se condenen.

Qué bien se comprende ahora la frase de JESUCRISTO: "más le valiera..."
 
 
 
 

¡Cuánto tropiezo, cuánta ocasión de pecar se pone en la Playa por el desnudo!

¡Qué anatemas de JESUCRISTO caerán sobre todos los que den esa ocasión de pecar!

El, el que dijo "si manus tua scandalizat te"... Si tu mano o tu pie te es ocasión de escándalo [o pecado], córtalos y arrójalos de ti; pues más te vale entrar en la vida [eterna] manco o cojo, que con dos manos o dos pies ser precipitado al fuego eterno; y si tu ojo es para ti ocasión de escándalo, sácalo y tíralo lejos de ti; mejor te es entrar en la vida [eterna] con un solo ojo, que tener dos ojos y ser arrojado al fuergo del infierno". MT. XVIII, 6-9; ¿qué no dirá del desnudo en la Playa?

Si aun la mano, el pie, el ojo, partes integrantes y tan útiles de nuestro ser, si nos son tropiezo para pecar, dice JESUCRISTO que nos las arranquemos y arrojemos lejos de nosotros, indicando así la diligencia y la energía con que hemos de cortar y precaver la ocasión de pecar, ¿qué dirá JESUCRISTO de los desnudos y las provocaciones que, ni son integrantes al vivir humano, ni son necesarios?

En estas frases nos está indicando JESUCRISTO con qué entereza y prontitud hemos de reprimir la ocasión de pecar –el escándalo.

Con qué énfasis habla JESUCRISTO, y cómo quiere inculcarnos el horror al pecado de escándalo, cuando con imperativos repetidos y categóricos nos manda no solamente cortar y arrancar, sino arrojar lejos de nosotros miembros utilísimos e integrantes de nuestro ser, si nos son ocasión de pecado.

Porque como en la conservación de la vida humana, nos dejamos cortar y amputar los miembros engangrenados o enfermos que la pongan en peligro, a trueque de conservarla, con infinita mayor razón hemos de apuntar y cortar las acciones de nuestra vida, que pongan en peligro la felicidad de la vida eterna.
 
 

III

Todo ese escándalo del desnudo, bien está ideado por quienes conocedores de la realidad de la psicología humana, lo han impuesto al mundo, con la idea calculada de arrancar el pudor, fomentando el desencadenamiento de la sensualidad.

Bien está ideado el desnudo, en todas sus formas y variedades, por quienes sólo pretenden la perversión de las costumbres, y la implantación social de ideas y normas de conducta, diametralmente opuestas al contenido doctrinal y moral de las enseñanzas de JESUCRISTO.

Bien está ideado el desnudo por quienes atizando con él el fuego de la pasión sexual, quieren implantar en el mundo un régimen de vida de paganismo y un retroceso a la animalidad, para separarlo de la ley del Evangelio.

Los que con esas miras han implantado el desnudo en el mundo, son los que directamente intentan que los hombres y mujeres tropiecen en ese desnudo, y así caigan en el impudor, en la sensualidad desencadenada, en la animalidad del placer, en el paganismo de la vida, en la perversión de las costumbres, con el desprecio práctico e ideológico de la moral de JESUCRISTO, y con el abandono de las prácticas de la vida cristiana.

Este es el pecado que tiene la denominación en la Moral de "pecado diabólico", por la intención demoníaca que encierra de inducir a pecado, y de raer del mundo la doctrina moral de JESUCRISTO. Es el pecado "maximum et horrendum", el máximo y horrendo pecado.

De esas fuentes nace el pecado de escándalo, fuentes ocultas, calculadoras, y que cuenta para llegar a sus fines, con el conocimiento de la psicología de las pasiones, y con las inclinaciones vehementísimas de la sensualidad humana.

Estas son las fuentes del desnudo, ocultas y para muchos no conocidas.

Pero ellas tienen una exhibición patente y descubierta en el comportamiento de tantísima gente, que no pretende, dice ella, inducir con el desnudo a pecar a los demás, pero tampoco se cuida de precaver los peligros morales que ese su desnudo puede causar en los prójimos.

Sabe esa gente, como nadie, ni hombre ni menos cristiano puede ignorar, que el desnudo es para los demás que lo vean, estímulo de cargas afectivas y de desencadenamiento de tendencias, que por su ímpetu y por su lubricidad, son grave tropiezo para guardar la ley de dios en materia de la Castidad, y a pesar de ello, exhiben su nudismo sin atender a sus consecuencias.

Y lo exhiben, no como el enfermo que con justa causa se pone ante el reconocimiento del médico, sino porque la moda de hoy, el no desentonar de la corriente, la comodidad y el placer y el goce más refinado, le incitan a seguir esa corriente nudista, y a no refrenarse en el mayor gozar.

Prefieren ellos y ellas su goce y su diversión, su no parecer desentonar con la moda en boga en las playas, al mal espiritual del prójimo y propio que del nudismo se deriva.

Cómo resuenan, ante esta conducta, las tremendas amenazas y frases conminatorias de JESUCRISTO.

A ese tal –al que a trueque de seguir la corriente de la moda y de no regatearse el placer, exhibe su nudismo en las Playas "expedit ei..." le fuera mucho más conveniente que el tener esa conducta, que con una piedra de molino colgada al cuello, le arrojasen al fondo del mar...
 
 

La diligencia y la energía, la prontitud y entereza, con que JESUCRISTO quiere que alejemos el pecado de escándalo, al repetir con encarecimiento enfático que aun la mano, el pie, el ojo, lo arranquemos y arrojemos lejos, antes de que nos sean tropiezo de pecado, está recogido en la moral cristiana, cuando en ella se enseña, que aun las acciones que en sí mismas no sean inductoras al pecado, pero que al prójimo puedan servirle de tropiezo por su ignorancia, tenemos obligación de suprimirlas, con tal de que no sean de precepto, ni de ello se nos siga grave inconveniente.

Entre los Judíos recién convertidos al Cristianismo en Roma, había quienes creían que no se podía comer de las carnes de los animales sacrificados a los ídolos, y que luego se vendían en las carnicerías públicas, ni se podía beber del vino cuyas primicias se habían libado en honor de los ídolos.

A estos cristianos, con conciencia errónea, les llama el apóstol S. PABLO "infirmi", esto es, "débiles" y no bien formados en la fe.

Porque en realidad de verdad, esos manjares que tenían los enfermos y débiles en la Fe, por ilícitos y prohibidos, no lo eran.

Y porque no eran manjares ilícitos y prohibidos, comían de ellos y bebían de ellos los cristianos rectamente intruídos.

Pero esta conducta de los cristianos instruídos era tropiezo y escándalo a los cristianos no bien formados en su fe, porque o disminuía en ellos el crédito en la fe que profesaban, al ver que sus hermanos en religión usaban de los manjares que creían prohibiods y con eso peligraba su fe; o se les ponía en peligro de pecar si con mala conciencia comían ellos también lo que conceptuaban prohibido.

S. PABLO determina la conducta que debían seguir los cristianos rectamente instruídos, y les dice:

Podéis comer de eos manjares, absolutamente, pues no prohibe el comerlos la ley evangélica. Pero, como hay hermanos vuestros, que al veros comer de esos manjares –aunque por falta de verdadera instrucción-, peligran en su fe, o los comen contra su conciencia, y por lo tanto pecan, comedlos si os place cuando estéis solos, y no escandalicéis.

Pero en público, y ante vuestros hermanos "enfermos", no los comáis: (ROM. XIV, 15) "noli cibo tuo illum perder pro quo Christus mortuus est" porque "si por lo que comes, tu hermano se contrista y se escandaliza, ya tu proceder no es conforme a caridad. No quieras por tu manjar perder a aquel, por quien Cristo murió."

A trueuqe de no ser tropiezo a tu hermano, no quieras comer y beber de lo que pudieras.

Y para ello acude PABLO al gran estímulo y poderosísima razón, para todo verdadero cristiano: CRISTO dio la vida por tu hermano; tú por la vida espiritual y eterna de tus hermanos deja de tomar esos manjares. CRISTO a tu hermano muerto le dio la vida; tú no quieras quitarle esa vida a tu hermano, por el gusto de comer esos manjares.

El amor de CRISTO, es el móvil que pone PABLO para no escandalizar, a los demás.

Con ese estímulo razona a los de Roma, y con el mismo arguye a los de Corintio.-I Cor VIII, 12-13.

"Así sucede que pecando contra los hermanos y llagando su conciencia poco firme, venir a pecar contra [Jesu] Cristo.

Por lo cual, si lo que yo como, escandaliza a mi hermano, no comeré en mi vida carne [alguna, sólo] por no escandalizar a mi hermano". Esta es la conducta y estos los consejos de S. PABLO.

Lo dijo expresamente JESUCRISTO, que lo que se hiciere por uno de sus pequeñuelos, lo tomaba El por hecho a sí mismo.- MATH, XXV, 40.

Por eso el que escandaliza al prójimo, peca contra JESUCRISTO, porque destruye la obra de JESUCRISTO en las almas que le costó su sangre y su vida.

Por eso S. PABLO, como buen Maestro, no solamente enseña, sino que va delante con el ejemplo, y a trueque de no escandalizar a sus hermanos, no es que deje decomer de la carne sacrificada a los ídolos, sino que en absoluta jura abstenerse de comer toda carne, y no por un día ni dos, sino por siempre, con el fin de no ser escándalo a su hermano, redimido por JESUCRISTO.

El que no perezca, por causa de uno, el redimido por JESUCRISTO, he ahí el freno poderoso para evitar el escándalo activo.

El que no perezca uno mismo y sea desgraciado por una eternidad, es lo que frena en seco el escándalo buscado.

El que la Pasión y Muerte de Nuestro Señor no queden estériles, pereciendo las almas redimidas a costa de tanto sufrimiento del Hombre Dios, es el motivo eficaz para evitar tanto el dar escándalo, como el ir a buscarlo.

Y en el caso del desnudo en la Playa, esas son las únicas razones y los únicos frenos, para no exhibir el desnudo y para no verlo ni contemplarlo.
 
 

IV

Pero precisamente, porque esas razones y eso frenos no existen en tantos de los que concurren a las Playas, por eso pululan en ellas el desnudo, y los contempladores del desnudo.

Comprendo que las ideas expuestas no las tengan aquellos que reniegan y desprecian la moral y la doctrina del Evangelio.

Y, por consiguiente, comprendo perfectamente la conducta que esos mismos han de seguir en las playas, comprendo su desnudo, comprendo su avidez por el desnudo. Es la avidez de la sensualidad, que busca la saciación de sus ímpetus.

Es el instinto que reclama imperiosamente el objeto de sus tendencias.

Todavía van demasiado vestidos los que ni admiten el Evangelio, ni esperan la vida futura, ni creen ser más que animales en mayor perfección evolutiva. Los animales, como son incapaces de pudor, siempre van sin vestirse.

Pero lo que no es comprensible, ni tiene explicación lógica, es que esa misma conducta de los despreciadores de la moral cristiana, la tengan muchos de los que se tienen por cristianos, y de los que aparentemente se consideran católicos.

Esta es la raíz, señoras y señores, de la conducta de estos a quienes me refiero, que solamente son cristianos en apariencia.

Simulacros de Cristianos, maniquíes de Cristinaos.

Pero no Cristianos vivientes, Cristianos verdaderos.

Ante su diversión, ante el color de su cutis, ante su goce, ante el no ser distinto de los demás, ante el no desentonar, hacen tabla rasa de todos los principios de la Moral Cristiana, y de todos los preceptos del Evangelio.

Ni la ruina de las almas por una eternidad, ni atentar contra la Pasión de JESUCRISTO, ni malograrla o pisotearla les importa lo más mínimo.

Libre campo a su placer, libre desenvolvimiento a su diversión, sin preocuparse si con ello están matando almas –empezando por la popria-, almas por quienes JESUCRISTO murió para darle svida.

Diviértanse ellos y ellas; gocen sin freno en la sensualidad desencadenada ellos y ellas; tengan ellos y ellas más musculatura y color más moreno... las almas... JESUCRISTO... qué les importa.

Y chacotean de la Moral, y ni la creen y en la práctica la desprecian.

Y chacotean... y hacen como a gala, ser de los primeros, de que ellos no quedan atrás entre todo lo avanzado, que ha sido puesto en actuación en las Playas.

Y el desnudo completo –con el eufemmismo de "baño de sol"-, etiqueta ruborosa vergonzante con que se cubre toda la cínica realidad que lo causa.

Y el mallot...

Y las posturas...

Y los juegos, con esa indumentaria...

Y los bailes, con ella misma....

El reverso absoluto de la moral de JESUCRISTO.

Y entretanto, los que atisban y los que contemplan, y los niños que copian, y los adolescentes que se incendian en las llamaradas del instinto...

Cómo resuenan aquí las palabras de JESUCRISTO: "más valiera que con una piedra de molino colgada al cuello, los arrojasen al fondo del mar."

V

Nada de esto es comprensible entre Cristianos.

Por eso nada tienen de Cristianos los que esa conducta tienen en las Playas y en los espectáculos.

No es comprensible, entre Cristianos, el que se haga tabla rasa de la moral de JESUCRISTO, con la notoriedad y la ostentación y la constancia reiterada con que se conducen en las Playas.

Para ellos, ni la palabra de Dios sobre el pecado de escándalo tiene valor alguno, ni la doctrina moral cristiana les convence, ni la palabra del Vicario de JESUCRISTO les merece crédito, ni la Pastoral colectiva de los Metropolitanos (30 Abril 1926) ni las de los propios Prelados les interesa ni les importa un bledo.

Y, señoras y señores, esos cristianos a quienes ni convence la moral de Cristo, ni la palabra de su Vicario les merece crédito, ni preocupan las Pastorales de los Obispos, ni conmueve la terrible imprecación de Dios al hablar del pecado de escándalo; esos, aunque lleven al cuello las medallas de los Santos todos, y tengan en su casa imágenes con iluminaciones perpetuas, y pertenezcan a cien Hermandades y Congregaciones y Cofradías, y se hayan educado en Colegios de Religiosos y Religiosas, no son Cristianos vivientes; sólo son maniquíes de cristianos.

¡Qué bien se haría con desenmascarar a los falsos cristianos!

Estamos viviendo un cristianismo acomodaticio, subjetivo... de misa y aun de comunión por la mañana... y de playa y de cine pletórico de lujuria... y de excursiones emparejadas por la tarde.

Estamos viviendo un Cristianismo de medallas al pecho, e imágenes en casa... y de desnudo exhibiod y contemplado en la Playa y las diversiones.

¡Qué bien se hará en desenmascarar a tantos falsos cristianos!

Se evitaría con ello el descrédito de nuestra Sacrosanta Religión, y la irrisión del catolicismo al ver que ninguna diferencia existe en los trajes y en el desnudo, en las diversiones y en los espectáculos, entre los que desprecian y niegan el Evangelio, y otros muchos que dicen ser sus seguidores.
 
 

VI
En la persecución contra el pueblo Judío, que narra el segundo libro de los Macabeos (II MACH, V, II sq.) entró ANTÍOCO en Jerusalén y mandó a sus soldados matar a cuantos judíos encontrasen, e irlos a buscar en sus casas.

En tres días mataron 80.000 judíos (jóvenes y viejos, mujeres y niños), apresaron a 40.000 y vendieron a otros tantos.

Se saqueó el Templo y se le profanó.

Y envió ANTÍOCO emisarios suyos (II MACH, VI) que obligaran a los judíos a apostatar de su Religión. Prendieron a ELEAZAR...

Y ahora leo textualmente la Sagrada Escritura:

"ELEAZAR, pues uno de los primeros doctores de la Ley, varón de edad provecta y de venerable presencia, fue estrechado a comer carne de cero [prohibida en la Ley de MOISÉS] y se le quería obligar a ello abriéndole por fuerza la boca.

Mas él, prefiriendo una muerte llena de gloria a una vida aborrecible, caminaba voluntariamente por su pie al suplicio.

Y considerando cómo debía portarse en este lance, sufriendo con paciencia, resolvió no hacer por la vida ninguna cosa contra la Ley.

Pero "algunos de" los que se hallaban presentes, movidos de una cruel compasión, y en atención a la antigua amistad que con él tenían, tomándole a parte le rogaban que les permitiese traer carnes de las que era lícito comer, para poder así aparentar que había cumplido la orden del rey, de comer carnes "sacrificadas a los ídolos".

A fin de que de esta manera se libertase de la muerte. De esta especie de humanidad usaban con él por un efecto de la antigua amistad que le profesaban.

Pero ELEAZAR, dominado de otros sentimientos dignos de su edad y de sus venerables canas, como asimismo de su antigua nativa nobleza, y de la buena conducta que había observado desde niño, respondió súbitamente, conforme a los preceptos de la Ley Santa establecida por Dios, y dijo: Que más quería morir [antes de consentir en lo que se le lamente a los jóvenes, sino también a toda su nación en la memoria de su muerte, un dechado de virtud y de fortaleza."

Temió ELEAZAR ser escándalo a los de su pueblo.

Le ofrecían carnes que él podía comer, pero eso no lo podían saber los que la viesen aceptar los manjares de los enemigos de su Religión.

Y ante el temor de ser tropiezo a todos los de su pueblo, con su ejemplo y lo que representaba, prefirió la muerte entre atroces suplicios.
 
 

VII

Señoras y señores, seguidores de JESUCRISTO en su doctrina y su moral; ante la realidad del desnudo exhibido y visto y contemplado de las Playas (y de los espectáculos); ante el pecado de escándalo con la ruina de tantas almas, y el agravio y ofensa de JESUCRISTO, no se os pide por JESUCRISTO y su Vicario en la tierra, y sus Pastores los Obispos, que vayáis al suplicio de un martirio refinado y cruel como fue el de ELEAZAR.

Pero, con toda energía y con toda entereza, se os manda por JESUCRISTO y su Representante, que observéis y hagáis observar "la modestia cristiana a toda costa, a todo trance", que son palabras de su Santidad, el Vicario de JESUCRISTO.

A toda costa, a todo trance: a costa de no divertirse, si divertirse puede llamarse al revuelco en la lujuria; a costa de no pasar como a tono con el mundo acutal, si tono actual significa la regresión a la animalidad, aunque enmascarada con nombres y paliativos irrisorios; a todo trance, aun de no tener tanta fuerza muscular, ni colores más acentuados, demostrando como cristianos que se estima más que la salud del cuerpo, la vida del alma propia y de las de los hermanos, y el honor de la Persona y Religión de Nuestro Señor JESUCRISTO.

La Pastoral colectiva de los metropolitanos españoles, 30 de Abril de 1926, sobre la inmodestia de las costumbres públicas, dictó en común sus acuerdos y normas y disposiciones, que son los siguientes:

"Es obligación grave de los católicos, el combatir y desarraigar la pornografía... en cualesquiera manifestaciones impúdicas.

En consecuencia deberán abstenerse:

De asistir y autorizar con su presencia espectáculos que... despiertan la lujuria...

De favorecer negocios en que se trafica a costa de la virtud...

De consentir y autorizar desnudeces."

Prohibiciones que si en alguna parte tienen triste aplicación es en la actual escandalosa lubricidad de la Playa.

"Por la dignidad del nombre cristiano", como dice Su Santidad Pío XI, es indispensable acabar con tales daños que corrompen e infectan los pueblos "poruqe nosotros llevamo todos las huellas de la Sangre del Redentor, testimonio espléndido de los destinos eternos que nos esperan". (Discurso de Su Santidad a los Delegados de la Unión Internacional de Asoc. Catól. Femeninas.-28 Octubre 1925) (1).

Por la dignidad del nombre cristiano –no colaboréis personalmente al escándalo de las Playas-, no permitáis entre vuestros hijos y subordinados que ellos participen de tan grave crimen.

Y al que personalmente colabore o permita a los suyos que escandalicen, desenmascaradle, notadle en público, deslindando así los campos de verdadero y mixtificado catolicismo.

Se han desarticulado los dos puntos en que descansa el eje social del catolicismo, las costumbres y el buen uso del dinero.

Se está desarticulando la vida cristiana, viviéndola acomodaticiamente, según coveniencias.

Y el Catolicismo es integral. Hay que vivirlo y practicarlo como es, como JESUCRISTO lo dejó implantado.

Qué lamentaciones se escuchan de "cómo se permite esto, qué hacen las autoridades que lo consienten", y variantes similares sobre el mismo tema.

No nos refugiemos en ir a buscar el remedio allá en donde no está él a nuestra mano.

Y por el contrario, tomemos como cristianos, resoluciones que de nuestro querer tan sólo dependen.

Hay quienes todo lo esperan como llovido del cielo, y arreglado por una fuerza que lo impongan extrínsecamente.

Esas soluciones, además de inútiles, tienen el que esterilizan la eficacia de medios más a nuestro alcance, y que por ellas no son eficaces.

Si todas las familias cristianas pusiesen, sin exceptuar ni uno, los medios a su alcance para evitar el pecado de escándalo en playas y espectáculos, aunque tal vez no se consiguiera con esto, que tal vez sí, el moralizarlos por la fuerza del ejemplo, si se conseguiría ciertamente el salvar al Cristianismo de la irrisión y del desprecio con que hoy le pueden mirar, los que contemplan a los que se llaman católicos y... al mismo nivel en desnudez y procacidad que los más descuidados en religiosidad.

Si en lugar de la farisáica farsa de creer que se cumple con la conciencia de cristianos, alargando unos imperceptibles milímetros o centímetros en los trajes de baños y espectáculos, para acallar los remordimientos y quedarse tranquilos, persuadiéndose que así ya no serán como los demás, se procediese con verdadera entereza y valentía cristiana, resucitando los trajes con los que nuestras generaciones se bañaron, y con los que ni se ahogaron ni perdieron la salud, se obtendría, además del dar la cara por el pudor, y de volver por los derechos de la moral de JESUCRISTO vilipendiada, el deslindar manifiestamente los campos entre aquellos que en público venden sus cuerpos y con ello no les importa robar almas a Dios, ni despreciar la sangre de JESUCRISTO, y los que no se rebajan al nivel más abyecto de la animalidad, y son consecuentes con las doctrinas católicas que profesan.

No tanto sufre la Iglesia de JESUCRISTO por los perseguidores que la odian, cuanto por los que, llamándose sus hijos, la venden con su conducta pagana y abiertamente inmoral.

Y no ha de venir el remedio de los males en que Dios ha permitido nos veamos, por la cesación de los perseguidores, sino por la instauración franca, valiente, sin doblez ni cobardía, de la doctrina y moral de Cristo, en el vivir integral de la vida de todos y cada uno de los cristianos.

(1) Véanse a este mismo fin las Pastorales tan admirables por su celo y por sus normas, del Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de Vitoria, Dr. D. MATEO MUGICA.


 



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